- Epílogo -

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Deborah

Podrán pasar mil años y nunca me voy a cansar de tener a mi hermosa esposa sobre mí, esa mirada que tiene cada que me hace el amor, su piel suave, su manera de hacerme suya...

-¿Ya te cansaste? - dice agitada con algo de sudor sobre su frente - Porque yo no he tenido suficiente de ti.

-Mi vida, hemos hecho el amor toda la noche, debemos descansar un po-

Me callo en el momento en que sus labios tocan mi punto sensible en el cuello y sus caderas comienzan a moverse sobre mí haciendo que nuestros sexos se rocen.

-Dios...

-No dios, mi amor. Soy yo, tu esposa - dice colocando una mano sobre mi cuello y junta nuestros labios para volver a hacerme el amor.

Amo que al fin tengamos nuestro final feliz y ya nadie nos intente separar.

-Hermanita - unos toques se oyen en la puerta y mi esposa suspira cansada.

-¿Qué quieres?

-¿Estás haciéndole el amor a mi futura esposa? - dice Luc divertido al otro lado de la puerta - Cuando termines me avisas para ent- Stella se levanta enojada y abre la puerta - ¡Diablos hermanita, no quiero verte como dios te trajo al mundo! - Evita mirar a mi esposa, se asoma un poco y Luc me regala una mirada pícara. Dejo que me vea sin ninguna prenda, sé que tengo un buen cuerpo y me gusta presumirlo para que mi esposa tome cartas en el asunto.

-¡Deja de interrumpirnos cada vez que hacemos el amor! - dice corriendo detrás de Luc.

Después de unos momentos llega azotando la puerta y abro las piernas sabiendo que se viene el "castigo" que más que castigo es la gloria para mí.

-Sigues sin entender que nadie más puede verte de la misma forma que yo - se coloca el arnés y se posiciona en mi entrada - Tú eres solo mía, mi amor, solo mía - me penetra con tanta fuerza que hasta siento que me corrí. Me encanta cuando se pone celosa y me hace suya de una manera que hasta a mis vidas pasadas les queda claro que solo le pertenecemos a ella. - Quiero que lo repitas, mi amor - dice colocando una mano en mi cuello mientras continúa moviendo sus caderas - Quiero que repitas "soy tuya y de nadie más".

-No - me coloco sobre ella y comienzo a darle atención a su cuello para hacer un trazo que termine en su pezón - Primero debes decirlo tú, mi vida. Tú eres mía - deslizo mi lengua sobre su pezón y se estremece ante mi contacto. Sonrío al saber que sigo teniendo ese efecto en mi mujer.

-Soy tuya, mi amor. Siempre tuya - dice desesperada cuando deslizo dos dedos en ella y con el pulgar hago movimientos circulares en su punto de placer.

Continúo los movimientos hasta que ambas terminamos. Me quedo sobre ella y comienzo a sentir toques cálidos en mi frente, así como sus manos dejándome leves caricias.

Ese tipo de cosas son las que me siguen enamorando de ella, que a pesar de todo me sigue enamorando cada día más de ella.

Levanto la mirada y me encuentro al amor de mi vida con la mirada cristalizada.

-¿Amor? - tomo su rostro entre mis manos y me sonríe entre lágrimas - ¿Te lastimé?

-No, todo lo contrario - comienzo a dejar besos por todo su rostro - Soy muy feliz a tu lado y te amo, te amo mucho.

-Yo te amo, más - junto nuestros labios porque las palabras no son suficientes para expresarle todo el amor que le tengo a mi mujer.

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-¿Ya estás lista para ser la madre de mis hijos? - dice Luc cuando llegamos al jardín con los demás.

-Consíguete la tuya - mi esposa coloca la mano en mi cintura y me aleja de él.

No puedo olvidarte...Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora