- Deborah - 17

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¿Estoy soñando?

Desde que todas saben de lo nuestro no he dejado de sonreír al saber que podemos amarnos libremente. Incluso en la oficina ella siempre va por mi y me toma de la mano.

Es un poco rara la situación, por mucho tiempo me acostumbre a no tener muestras de afecto en público y ella simplemente tira esas barreras con su forma de ser.

Voy directo a su oficina porque me dijo que tenía algo importante que decirme.

¿Ahora que hizo esta mujer?

Toco la puerta y se escucha un "Adelante"

-¿Por qué tocas la puerta? - frunce el ceño - Ya sabes que puedes venir cuando quieras, siempre me haré un espacio para ti, mi amor.

-Porque soy una persona con educación, además no quiero problemas.

-No los tendrás, ¿se te olvida que la dueña es mi hermana y tu amiga? - ruedo los ojos.

-Dijiste que tenías algo importante que decirme - me hace unas señas para que me acerque y señala sus piernas. Me siento a horcajadas sobre ella y sonríe.

-Ya es oficial - arqueó la ceja - Ya estamos divorciadas.

¿Ahora sí es una mujer libre?

Mi corazón comienza a latir más rápido y la sonrisa de ella se hace más grande.

-Eso quiere decir...

-Que ya no soy una mujer infiel - empujó su hombro riendo - Ya soy tuya completamente sin ataduras legales.

-Ya era tiempo - digo bromeando

-Eso significa que tenemos que celebrar - dice antes de poner su mano en mi nuca y acercarme para besarme con desesperación.

Si quiere jugar eso haremos.

Meto una de mis manos a su blusa y su espalda se arquea ante el contacto. Hago un trazos de besos de sus labios a su cuello y siento como se estremece más.

-Amor... - gime al sentir la otra mano dentro de su pantalón.

Dios, está completamente mojada y creo que yo también mojé mis bragas.

-Estamos en la oficina... - comienzo a estimular su punto de placer, saco mi mano de su blusa y la pongo en su boca cuando empieza a gemir por lo alto. -Dios...

-Ningún dios, yo soy la que te hace sentir esto, mi amor - asiente con la respiración frenética.

Con solo verla así de traje y tratando de no gemir ya me corrí.

Aumento los movimientos de mis dedos, cuando siento que se va a correr me detengo y me levanto de la silla. Cierra los ojos tratando de calmar su respiración y cuando los abre me fulmina con la mirada.

-¿Por qué paraste?

-Es tu castigo por dejarte besar por Chris - me mira mal.

-Trae tu trasero aquí y encárgate de lo que iniciaste - se baja los pantalones con todo y bragas, y me deja detallarla.

Y pensar que esta mujer es mía.

Me acerco a ella como un depredador ve a su presa, lentamente sin romper el contacto visual, viendo cómo se desespera por que la toque. Ella abre las piernas y me deja ver lo mojada que está.

Justo antes de que pueda besarla unos golpes en la puerta nos hacen abrir los ojos como platos.

Maldición.

-¿Puedo pasar? Ali necesita que veas unos documentos y los firmes - dice Chris al otro lado de la puerta.

Me acerco al oído de Stella y le susurro.

No puedo olvidarte...Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora