Actualidad.
Cuando llegamos al aeropuerto de Barajas, me recibió el abrazo de mi mejor amiga.
-¡Estoy tan orgullosa de ti!-me dijo mientras me apretaba con fuerza. Entonces se separó de mí y me agarró de la cara.-¿Cómo estás?
Me encogí de hombros.
-Me espera un mes de descanso.-respondí, y ella hizo una mueca, bajando la mirada hasta mi rodilla.-Pero al menos he vuelto con una copa.
Júlia levantó la cabeza y sonrió.
-¡Y todas las copas que nos vamos a tomar para celebrarlo!-me volvió a abrazar.
Mis compañeros fueron saludando a sus respectivos familiares y amigos, y yo me quedé mientras tanto hablando con mi mejor amiga.
-Tengo tantas cosas que contarte...-le dije cuando me preguntó por cómo había sido este último mes. Pero antes de que pudiera decir nada más, alguien nos interrumpió.
-Pedro.-la voz de Unai me llamó a mis espaldas y noté como Júlia se tensaba. Se dio la vuelta lentamente para mirarle.-Te has dejado esto.-me pasó los cascos inalámbricos que había estado usando en el avión.
Me había pasado el vuelo sentado entre Gavi y Ferrán, con Dani y Unai en los asientos de atrás. Habíamos estado hablando un rato, luego me había puesto una película que habían estrenado hacía poco tiempo, y finalmente había optado por intentar echar una cabezada. Para cuando había vuelto a abrir los ojos, ya estábamos aterrizando en Madrid.
-Gracias.-le dije cogiendo los cascos que me tendía. Él asintió y entonces fijó su vista en mi mejor amiga.
-Hola.-la saludó estirando la mano.-Unai. Tú debes de ser Júlia.
Mi amiga me miró a mí y luego a él.
-Sí.-respondió ella dándole la mano.-Encantada.
Unai asintió.
-Pedro me ha hablado mucho de ti.
Mi mejor amiga alternaba la mirada entre los dos sin entender nada.
-Espero que para bien.-dijo ella girándose hacia mí con una ceja levantada.
Unai asintió y sonrió.
-Nos vemos luego.-se despidió de mí, y entonces se volteó hacia mi mejor amiga.-Encantado de conocerte.-le dijo a Júlia antes de darse media vuelta para dirigirse hacia la salida del aeropuerto junto a Dani y Ferrán.
Cuando miré a Júlia, tenía los ojos abiertos como platos.
-Tenías razón.-dijo.-Creo que tienes mucho que contarme.
Sonreí. Para ser honesto, llevaba un mes sin hablar prácticamente con ella. Júlia sabía que cuando viajaba a algún campeonato, apenas cogía el teléfono. Siempre trataba de centrarme en lo que ocurría allí, en mantener la cabeza en lo que hacía, y de aislarme del exterior lo máximo posible. Por eso, en este tiempo solo había hablado con ella un par de veces, pero no había llegado a mencionar nada de Unai porque ni siquiera yo había estado seguro de qué era lo que estaba pasando entre nosotros. Así que, mientras ella me agarraba del brazo hacia la salida del aeropuerto, empecé a relatar todo lo que había ocurrido en estas últimas semanas en Alemania.
Me pasé todo el trayecto del coche explicándole a Júlia mi historia con Unai. Me hizo mil preguntas, gritó y se enfadó por no habérselo contado antes.
-¿En serio no has tenido ni un momento libre en todo este tiempo para llamarme y decirme todo esto?-preguntó girándose hacia mí tras detenerse en un semáforo. Yo me rasqué la nuca.
-Ni siquiera yo me lo esperaba.-dije, porque era verdad.-No sabía qué hacer.
Júlia volvió a poner el coche en marcha.
-Es muy fuerte.-se mantuvo callada durante unos instantes, y yo sabía que era porque estaba tratando de asimilar todo lo que le había dicho.-Entonces, ¿en qué punto estáis ahora mismo?
Suspiré.
-No lo sé.-respondí mirando por la ventanilla.-Nos estamos dejando llevar, creo. Pero me da la sensación de que esta vez va a ir bien.
Ella se giró hacia mí durante un instante y sonrió con dulzura.
-Me alegro por ti.-quitó una mano del volante y la puso sobre la mía.-En serio, Pedro. Te lo mereces un montón.
Le apreté la mano.
-Gracias.-dije casi en un susurro.
Joder, la verdad es que daba un poco de vértigo pensar en cómo habían cambiado las cosas en tan poco tiempo. Hacía apenas un mes, había llegado a Las Rozas bastante jodido. Había estado casi tres años echando de menos a Unai, dándole vueltas a lo que había ocurrido... y el pensar en compartir tanto tiempo con él durante varias semanas, me había aterrorizado. Y sin embargo, aquí estaba. No solo había vuelto con una copa, sino con el corazón completamente sanado y feliz.
-¿Nos vemos esta noche?-me preguntó Júlia mientras detenía el coche en la puerta del complejo deportivo de Las Rozas. Tenia un par de horas para descansar antes de que nos recogiera el autobús que nos haría recorrer todas las calles de Madrid hasta llegar a la Cibeles. Ella iba a acudir a la famosa plaza con mi familia, y estaría allí con ellos cuando todos saliéramos al escenario a celebrar el triunfo con los aficionados.
-Claro.-contesté acercándome a ella y abrazándola. Júlia me apretó con fuerza y me besó en la mejilla.
-Oye, Pedro.-me llamó cuando salí del coche. Sosteniendo la puerta con la mano, la miré expectante.-Te quiero. Y estoy muy orgullosa de ti.
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La suerte de tenerte. Unai + Pedri
FanfictionUn país entero aclamaba sus nombres, confiaban en sus estrellas, en su equipo. El objetivo estaba claro: ganarlo todo. Pero ellos no contaban con perder sus corazones por el camino. Tres años atrás, Unai y Pedri se conocieron durante los entrenamien...