Cuatro años después.
En cuanto terminó el encuentro, busqué con la mirada a mi mejor amigo, que se detenía a unos metros de mí. Se puso de cuclillas en el césped y, llevándose las manos a la cara, empezó a llorar. Yo corrí hacia él, me agaché a su lado y le abracé, llorando con él.
No sé cuánto tiempo llevábamos así cuando los jugadores de nuestro equipo se acercaron a nosotros. Lamine y Ferrán nos miraron desde arriba.
-¿Se puede saber qué pasa? Hemos ganado y somos campeones de liga desde hace dos semanas.-Era el último partido de la temporada y, aunque para ellos era un partido más, para nosotros no.
Ellos no lo sabían, pero ese había sido el último partido de Gavi.
Para siempre.
Levanté la cabeza mientras mi mejor amigo sollozaba.
-Es algo nuestro.-me limité a decir. Lamine parpadeó en nuestra dirección y finalmente asintió, dándose la vuelta para marcharse. Ferrán dudó durante un instante, pero acabó yéndose también.
-Sé que yo he tomado la decisión...-Gavi habló de repente.-Pero joder, es muy duro.
Le acaricié la cabeza y le di un beso en la coronilla. Nos quedamos ahí, con su frente apoyada en mi pecho durante un par de minutos más.
Finalmente, Gavi se apartó y se secó las lágrimas con las manos.
-Ya está.-dijo limpiándose con la manga de la camiseta.-Estoy bien.
Le miré e hice una mueca.
-Parece el fin del mundo, pero seguro que esta nueva vida te hace feliz.-le dije. Él me miró a los ojos y asintió.
-Seguro que sí.-respondió con un hilo de voz. Entonces me puse en pie, le tendí la mano y le ayudé a levantarse.
Le rodeé los hombros con el brazo y nos marchamos al vestuario bajo la mirada curiosa de las personas que quedaban a nuestro alrededor.
Al día siguiente, me senté en el sofá cuando quedaba un minuto para las nueve de la noche. Unai se sentó a mi lado, poniéndome una mano en la rodilla y dándome un pequeño apretón a modo de ánimo. Yo estaba jodidamente nervioso y triste a partes iguales.
Sin decir nada, agarré el mando y encendí la tele. Puse el canal de la televisión pública y esperé paciente mientras ponían la cabecera del telediario de la noche. Cuando la reportera apareció en pantalla, noté como Unai se tensaba.
-Sorpresa en la Corona española.-empezó a decir mientras se me hacía un nudo en el estómago.-El jugador de fútbol Pedro Gavi le ha pedido matrimonio a la princesa Leonor ante la presencia que sus padres, los Reyes de España, que le habían dado su anuencia al futbolista para pedir la mano de su hija.-Unai se acercó a mí y apoyó su cabeza en mi hombro.-Los rumores de romance entre la pareja comenzaron hace seis años tras el mundial de Catar, donde el futbolista le entregó al rey Felipe VI una camiseta firmada por todos los jugadores de la selección para la princesa. Estos rumores nunca llegaron a confirmarse pero, tras la propuesta de matrimonio, podemos afirmar que eran ciertos y que han estado todos estos años manteniendo su relación alejados de los medios.-hizo una pequeña pausa y apartó uno de los folios que tenía delante para leer el siguiente.-Vemos en directo las declaraciones de ambos jóvenes desde el Palacio de la Zarzuela.
La imagen cambió y en la pantalla aparecieron Gavi y Leo frente a varios micrófonos. Ambos sonreían, pero en la cara de mi amigo se marcaban las profundas ojeras.
-Estamos muy felices.-empezó a decir Leonor contestando a la pregunta de uno de los periodistas.-Ha sido una decisión muy meditada y estamos deseando empezar a planificar nuestro futuro.
Gavi la miró y sonrió.
-Pablo, ¿qué ocurrirá ahora con tu carrera deportiva?
Mi mejor amigo tragó saliva.
-Ayer fue mi último partido.-respondió él. Leo lo miró y, aunque trató de ocultarlo, se notaba la tristeza que le daban esas palabras. Ella había sido el mayor apoyo de Gavi durante estos años, y nadie le había animado más en los partidos y en los campeonatos que la princesa. A él le hacía feliz jugar y ella todo lo que quería era que él estuviese contento.-Ha sido una decisión difícil, pero es lo que quiero. Ahora empiezo una nueva vida junto a ella y estoy muy emocionado de ver lo que el futuro nos depara.
Los periodistas siguieron haciendo preguntas y ellos contestándolas, pero yo dejé de escuchar.
Un mes atrás, había quedado con Gavi para cenar juntos en un restaurante de Barcelona. Él me había dicho que tenía algo importante que contarme y, poco después de sentarnos en la mesa, me contó que le iba a pedir matrimonio a la princesa. Era una noticia cojonuda, claro, porque yo había sido testigo todos estos años del amor que se procesaban y el bien que se hacían el uno al otro. El problema era que esa decisión no solo implicada una boda, sino muchos sacrificios.
-¿Entonces....?-no me atreví a formular la pregunta.
Leyéndome la mente, Gavi asintió.
-Dejo el fútbol.-confirmó.-Voy a esperar a que termine la liga para pedírselo. Quiero al menos poder acabar la temporada.
Sentí como el mundo se me venía encima.
-Joder.-me pasé una mano por el pelo.-Me alegro mucho. De verdad.-Gavi me miraba con los ojos llorosos.-Pero te voy a echar de menos. Mucho.
Él asintió y agachó la mirada.
-Me ha costado tomar esta decisión.-confesó.-Pero es que, joder, la quiero mucho. Y no podemos seguir alargando esto si no lo oficializamos.
Volvió a mirarme y una lágrima resbaló por su mejilla. Yo le cogí la mano por encima de la mesa.
-Estás haciendo lo correcto.-le dije.-Ella te hace feliz y tú la haces feliz a ella. Os merecéis poder estar juntos.
Pasamos el resto de la cena hablando de Leo, de su futuro como rey de España y de lo surrealista que era imaginarme a mi mejor amigo liderando el país algún día.
Mentiría si dijera que no lo pasé mal. Llevaba casi media vida jugando con Gavi en el mismo equipo; habíamos estado juntos en los buenos y en los malos momentos, habíamos vivido dos Mundiales y otras dos Eurocopas de la mano... pensar que ya nunca más volvería a compartir esos momentos con él hacía que se me rompiera el corazón.
-Oye.-me llamó Unai sacándome de mis pensamientos y haciéndome volver a la realidad.-Estará bien.
Le miré y él extendió su brazo para acariciarme la mejilla. Me apoyé en su mano y cerré los ojos.
-Lo sé.-suspiré.-Lo sé.
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La suerte de tenerte. Unai + Pedri
Fiksi PenggemarUn país entero aclamaba sus nombres, confiaban en sus estrellas, en su equipo. El objetivo estaba claro: ganarlo todo. Pero ellos no contaban con perder sus corazones por el camino. Tres años atrás, Unai y Pedri se conocieron durante los entrenamien...