Extra

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La mañana del gran día, Seungmin estaba nervioso, pero de una manera que nunca antes había experimentado. Mientras se ajustaba el traje blanco con detalles dorados, mirando su reflejo en el espejo, podía sentir el peso de la emoción en su pecho. El brillo del oro reflejaba la luz suave del sol que entraba por la ventana, y, por un momento, todo parecía de ensueño. Su corazón latía con fuerza, no solo por lo que significaba ese día, sino porque finalmente estaría unido a la persona que lo había cambiado de tantas maneras.

Félix y Jisung, sus amigos de toda la vida, estaban sentados en la habitación, riendo entre ellos mientras veían a Seungmin de un lado a otro, nervioso. La complicidad entre los tres era evidente, como si el tiempo nunca hubiera pasado desde aquellos días de infancia.

—Oye, Seungmin, ¿te acuerdas de cómo conociste a Christopher? —dijo Jisung, con una sonrisa burlona en los labios.

Seungmin giró hacia él, levantando una ceja, claramente molesto, pero la sonrisa que se le escapaba no podía esconder la emoción.

—¡Sí, lo sé! ¡Me secuestró! —respondió Seungmin, poniendo los ojos en blanco. —Eso nunca lo olvidaré.

Félix soltó una carcajada.

—Sí, y ahora miren dónde estás. ¡Quien lo diría, eh! Robado y secuestrado para luego ser propuesto en un viaje a Venecia... ¡Eres un caso perdido, Seungmin! —dijo, aún riendo.

Seungmin, a pesar de la broma, sentía la emoción ahogándole la voz. Los ojos se le llenaron de lágrimas, y antes de que pudiera hablar, Jisung lo miró con una sonrisa suave.

—Te mereces todo esto, amigo. ¡Estás por casarte con el hombre que te hace feliz! —Jisung le dijo, con un tono serio y cálido. —Estamos felices por ti, de verdad.

El nudo en la garganta de Seungmin se hizo más fuerte, pero logró sonreír, agradecido por tenerlos a su lado. Christopher, por otro lado, estaba completamente nervioso. Había recorrido la misma sala una y otra vez, pasando sus dedos por su cabello, reajustando su chaqueta en un intento de calmarse, pero el temor de que algo pudiera salir mal no lo dejaba en paz. Miró hacia el espejo y vio cómo Jeongin entraba en la habitación
—No te pongas tan nervioso —dijo Jeongin con tono tranquilizador. —Todo va a salir bien.

Christopher intentó relajarse, pero el nerviosismo no desapareció.

—Es que, no sé... Este es un gran paso, Jeongin. Es para toda la vida. —dijo Christopher, mirando al espejo como si intentara encontrar las palabras adecuadas.

Jeongin le dio un golpecito en el hombro, sonriendo con complicidad.

—Lo sé, hermano. Sé lo que significa para ti. Solo relájate y disfruta el momento. Tienes a Seungmin, y eso es lo que importa. Estoy seguro de que va a ser el mejor día de tu vida. Christopher suspiró, pero el nudo en su estómago seguía ahí. Entonces, fue cuando la sorpresa llegó. La puerta volvió a abrirse, y esta vez, una mujer de cabello largo y oscuro entró en la sala. No era otra que su madre.

—Mamá... —dijo Christopher, sorprendido, mientras la veía avanzar hacia él con una mirada llena de emoción.

—Hola, hijo... —respondió su madre, abrazándolo. —Te veo nervioso. Sabes que esto era lo que querías desde hace mucho tiempo, ¿verdad?

La mujer lo miró con una mezcla de orgullo y tristeza. Christopher sintió el nudo en la garganta. Sabía que su madre, durante años, se había sentido impotente al no poder protegerlo de su padre. Pero hoy, por primera vez en mucho tiempo, se sentía como si todo lo malo del pasado estuviera quedando atrás. El abrazo de su madre fue lo que necesitaba para sentir que todo estaba bien.

—Perdóname por no haberte protegido... —dijo su madre, entre lágrimas, apartándose de él. —Sé que no pude hacerlo antes, pero siempre te he amado.

Christopher la miró, agradecido, sabiendo que ella había hecho lo mejor que pudo.

—No tienes que pedir perdón, mamá —respondió Christopher, abrazándola de nuevo. —Lo importante es que estamos aquí hoy. Yo también te quiero.

El momento fue breve pero significativo,cua di salió para poder alistarse y encontrar a Seungmin en el altar.

La ceremonia fue todo lo que había soñado, Eunha pasando por el pasillo repartiendo pétalos de rosas de una canasta; y Seungmin,del brazo de Minho, caminó hacia él con una mirada llena de amor. La fragilidad de la situación se convirtió en un hermoso símbolo de cómo habían logrado superar todo para llegar hasta allí.

Cuando Seungmin llegó junto a Christopher, ambos se miraron a los ojos, el amor evidente en sus corazones.Las palabras que compartieron en sus votos,realmente demostraba el amor que se tienen.

Votos de Seungmin:

—Christopher, desde que te conocí, mi vida cambió de maneras que no imaginaba posibles. Te vi en tus momentos más difíciles, y aún así, encontré en ti una fortaleza que jamás pensé ver en alguien. Cuando me ofreciste tu amor, no solo me diste tu corazón, sino que me diste una nueva oportunidad para creer en mí mismo. Eres mi refugio, mi hogar. Prometo amarte todos los días, incluso cuando las fuerzas me fallen, seré tu apoyo. Te prometo, en los días de sol y en los de tormenta, que nunca dejaré de estar a tu lado, que siempre seré tu compañero y tu amigo. Te prometo que envejeceré contigo, compartiendo tanto los momentos de felicidad como los que nos desafían. Y te prometo que cuando me mire a los ojos, siempre verás la misma devoción y amor que sentí por ti desde el primer día.

Y más allá de todo eso, te prometo que a Eunha, nuestra hija, la amaré con la misma entrega. Seremos su guía y su fuerza, protegiéndola y dándole todo lo que necesita para que crezca con amor y seguridad. Estoy aquí para ti, para nosotros, y para la familia que hemos creado. Con todo mi ser, te elijo a ti. Siempre.

Votos de Christopher:

—Seungmin, cuando todo comenzó, ni siquiera podía imaginar lo que encontraría en ti. Desde el principio, te vi como alguien con un alma pura y hermosa, alguien que me haría mejor. Te prometo que siempre seré tu refugio, el lugar al que puedes volver sin importar lo que pase. Te prometo que en cada sonrisa, en cada mirada, en cada gesto, verás mi amor por ti. Prometo ser paciente, comprensivo y aprender junto a ti. Aprenderé a tu lado, sin miedo a equivocarme, porque sé que tenemos tiempo, y ese tiempo lo aprovecharemos juntos. Te prometo ser la persona que siempre necesites, que nunca falte en tus momentos de duda, y que siempre te levante cuando más lo necesites.

Prometo ser el mejor padre para Eunha. Aunque no la traje al mundo, ella será mi mundo. A su lado, seré el mejor hombre que pueda ser, para que crezca en un hogar lleno de amor. Mi amor por ella será tan fuerte como el que tengo por ti, y juntos, formaremos la familia que siempre soñamos. Nos cuidaremos, creceremos, y juntos, seremos fuertes. Te elijo, no solo a ti, sino a nuestra hija, a este amor que ahora compartimos. Para siempre, seremos uno.

Finalmente, Seungmin tomó la mano de Christopher y Eunha, que estaba de pie junto a ellos con su pequeño vestido blanco, una sonrisa brillante en su rostro. La familia que habían formado no solo se veía perfecta, sino que era real, hecha de momentos de dolor, sacrificio y, sobre todo, de un amor que había superado todas las pruebas.

Los tres, de la mano, caminaron hacia el futuro, con una vida juntos, llena de promesas.

Gracias por acompañarme en este  proceso y por leer hasta aquí y por hacer esta historia especial

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Gracias por acompañarme en este  proceso y por leer hasta aquí y por hacer esta historia especial.Nos leemos en otra historia!
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Beneath of Shadows   |ChanminDonde viven las historias. Descúbrelo ahora