Capítulo 14.

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Abrí los ojos poco a poco y me removí suavemente sobre la cama al sentir mis músculos adoloridos y gastados.

Pareciera que había corrido un maratón.

Me levanté de golpe cuando mis ojos encontraron al hombre desnudo y dormido a mi lado que me hizo tener un golpe de realidad. No, no había corrido un maratón.

Me corrí una y otra vez encima y debajo de él.

Eso fue lo que pasó.

Apreté la sabana contra mi pecho y observé a Thomas, el cual se encontraba plácidamente dormido. Sus ojos estaban cerrados y su respiración era muy tranquila.

Tragué saliva al enfocar la vista en su cuerpo desnudo. Debido a que tiré de la sabana para cubrir mi cuerpo, el suyo quedó al descubierto.

Estaba boca arriba, su brazo descansaba detrás de su cabeza y su cabello castaño y lacio estaba despeinado pero aun así todo en él lucía...tan bien.

Volví a tragar grueso cuando mis ojos se desviaron a otras zonas de su cuerpo.

Sacudí la cabeza y cerré los ojos.

Soy una tonta.

Aun tomando la sabana, me bajé con cuidado, lento y en silencio de su cama. Intenté ser lo más cuidadosa posible para no despertarlo y afortunadamente lo conseguí, por lo que pronto estuve huyendo directo a mi habitación y encerrándome en el baño.

Di vueltas por todo el espacio una y otra vez.

―Mi padre me va a matar ―lloriqueé―. ¡No, mi padre lo va a matar a él!

Me llevé una mano al cabello.

―Pero no se tiene que enterar ―carraspeé―. No, no, nadie se tiene que enterar.

Abrí el grifo de agua y me refresqué el rostro.

Dejé mis manos sobre él y solté un quejido.

―Soy una tonta, una tonta ―Me volví a quejar―. ¿Cómo es posible que de nuevo me haya acostado con él? ¿Cómo es que volví a caer de nuevo?

Carajo.

Aparté las manos de mi cara, pero volví a regresarla a mi boca cuando miré mi reflejo en el espejo del baño. Joder.

Mi cabello despeinado, mi piel enrojecida en el área de mi pecho y mi cuello.

―Dios santo.

No había manera de ocultarlo, de negarlo.

Me pasé la mano por el cabello varias veces.

De acuerdo, tenía que salir de aquí antes de que él despertara porque realmente no me sentía preparada para lo que vendría después.

Necesitaba tiempo para asimilarlo.

Me metí a la ducha y me bañé rápido en primero porque necesitaba borrar todo rastro de la noche anterior y en segunda, porque si pasaba más tiempo debajo del agua, pensaría más y más en todo.

En sus labios y sus manos sobre mí.

Sus besos.

Sus caricias.

Sus movimientos.

Sus palabras y su voz.

Sus jadeos, sus gruñidos de placer.

La forma en la que me tomaba y me volvía loca del deseo.

Recargué mis manos contra la pared y cerré los ojos con fuerza mientras negaba.

Dime que te quedarás.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora