Hace un año.
Thomas Spencer.
Ella trajo a alguien.
Un tipo pelirrojo, de ojos claros y no más alto que ella. Todo lo contrario a mí.
¿Esos eran sus gustos?
Eran bastante malos.
―Disimula un poco, ¿no? ―habló Samuel a mi lado, observando el mismo lugar que yo y después regresando la mirada a mí―. Estás a nada de escupir fuego. Seguro a Derek no le agradaría que su fiesta de cumpleaños empezara a incendiarse por tu culpa.
―¿Disimular? Solo miro el jardín.
―Claro. Si se trata de decir mentiras, entonces...―se encogió de hombros―, entonces yo no sé que llevas cuatro años babeando por ella.
Bufé y no por su respuesta, sino porque pronto vi que ese tipo se inclinó para decirle algo al oído. Algo de lo que ella rio.
Apreté fuertemente el tenedor en mi mano. Estaba comiendo pastel, pero se me quitó el apetito.
―¿Qué mierda le ve a ese?
―Supongo que le ve que no se parece nadita a ti.
Lo miré mal.
―¿Eres mi amigo?
―Lo soy, pero también me exaspera que, si sabes que ella te encanta tanto, entonces no haces nada para demostrárselo.
―Sabes que lo he intentado, pero Isabella me manda al carajo cada vez que tiene oportunidad. Es decir; siempre.
Ambos tuvimos que cerrar el tema cuando Robert se sentó frente a nosotros y nos extendió una agradable y enorme sonrisa. Se había levantado hace unos minutos para saludar a algunos de sus familiares.
―Entonces, ¿dónde nos quedamos?
―Le preguntabas a Thomas sobre su nueva adquisición.
Miré mal a mi mejor amigo.
Él sonrió y le dio un trago a su bebida.
―Ah, es cierto, es cierto ―continuó Robert―. Supe que compraste un lote frente a la playa y que pronto comenzará la construcción. ¿Montarás un negocio? ―preguntó para después alzar las cejas―. ¡Oh, ya sé! ¿Iniciarás tu propia constructora?
Sonreí un poco y negué.
―Será una casa.
―¿Una casa? ¿Te construirás una casa?
«Construiré una casa para tu hija».
―Sí. Suena bien, ¿no? ―comenté―. Una casa frente al mar. Puedes observar ese bello color azul desde ese lugar.
Un azul idéntico a esos hermosos ojos.
―Si ya estás en planes de tener una casa, significa que pronto querrás sentar cabeza y formar una familia ―indagó.
―Sí, es lo que quiero en algún futuro. Formar una familia con el amor de mi vida.
Mi mirada viajó por unos segundos a Isabella.
―Hace más de seis años que no te conocemos una novia ―me dijo Robert―. ¿Acaso ya conociste a la indicada?
Samuel soltó una risa que pretendió ser disimulada.
―Hace medio vida que la conoció ―murmuró bajo, solo para nosotros dos.
Le pateé la pierna, por lo que él se quejó un poco.
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Dime que te quedarás.
RomanceIsabella Castle aprendió hace mucho tiempo que Thomas Spencer era la última persona con la que podría llevarse bien. Sus personalidades eran opuestas, sus diferencias insalvables y un secreto enterrado en su pasado, solo alimentaba la distancia y la...
