Capítulo 25.

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Meses antes.


Permanecí impaciente mientras el médico revisaba los últimos análisis que me había hecho. Me froté las manos por debajo de la mesa mientras lo veía a él.

Finalmente, él suspiró con pesadez y me miró.

Su mirada no me gustó.

―¿Va todo bien? ¿He mejorado?

―Lo siento mucho, señorita Castle, pero según sus estudios la enfermedad sigue progresando de manera rápida cuando el tratamiento se supone que debe pararla por completo o al menos hacerla más lenta. ―Sus palabras cayeron pesadas sobre mí―. Como le expliqué en un inicio, muchos pacientes no responden correctamente a este tratamiento, pero afortunadamente hay otras alternativas...

Dejé de escuchar.

El miedo me invadió por completo, tanto que me hizo desenfocarme.

Todo me dio vueltas y de pronto el consultorio comenzó a hacerse cada vez más pequeño.

―¿Señorita Castle?

Volví cuando el médico me llamó.

―Sí...sí. Perdón ―susurré―. ¿Qué me decía?

―Le decía que hay un nuevo tratamiento experimental ―mencionó, dejando un frasco de pastillas frente a mí―. Usualmente, este tratamiento se suele usar en pacientes con depresión ya que fue hecho específicamente para la enfermedad, pero estudios y pruebas recientes han arrojado que ha resultado favorable para pacientes con la misma condición que la suya. Muchos se han mejorado gracias a este medicamento.

―Lo mismo dijo del primero y del último tratamiento que tomé. ¿Qué le hace pensar que será diferente esta vez?

Él suspiró.

―Hay que tener fe, señorita Castle.

―¿Y si no funciona?

―Entonces debemos realizar estudios para saber si será apta para cirugía de trasplante. No todos los pacientes la requieren porque mejoran con los tratamientos, pero en caso de que este que es nuestra última alternativa no funcione en usted, entonces...

―Requeriré cirugía ―susurré―. ¿Qué pasaría si no soy candidata?

―No nos precipitemos aun, todavía tenemos este tratamiento y debemos realizar estudios para...

―¿Qué pasaría conmigo si el tratamiento no funciona y si resulta que no soy apta para recibir un trasplante?

―Señorita Castle, no...

―Entiendo ―interrumpí―. Entiendo por qué evade mi pregunta.

Inhaló.

―¿Cuánto tiempo me quedaría si se agotan todas mis oportunidades? ―Volví a hablar.

Él me miró de inmediato.

―No se haga esto. No es sano que piense en algo así, aun hay esperanza.

―Solo dígamelo. No quiero torturarme, solo quiero saber para estar preparada, para dejar de tomarme esta enfermedad a la ligera. Quiero saber si es tan malo como dice su expresión cada vez que me ve ―le pedí―. Si ningún tratamiento funciona, si la cirugía no funciona, entonces...¿cuánto tiempo me quedaría?

Miró sus manos sobre su escritorio.

―No más de dos años.

Sentí que mis latidos se detuvieron por una fracción de segundo.

Dime que te quedarás.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora