Capítulo 22.

54.3K 3.5K 1.3K
                                        

"Entiende que aunque pida que te vayas no quiero perderte".
–Aléjate de mi - Camila.



Actualidad.

Isabella.

Di vueltas por todo el recibidor mientras revisaba mi celular cada dos segundos con la esperanza de recibir un mensaje o una llamada. Había dado tantas vueltas que incluso la ropa ya se me había secado casi por completo.

Habían pasado dos horas desde que se fue.

No respondía mis mensajes ni mis llamadas.

Dios santo.

Me mordí los labios con nerviosismo y volví a marcar su número.

No respondió.

―¡Carajo! ―me quejé, apretando el celular contra mi pecho.

¿Dónde estaba?

¿A dónde fue?

¿Cuándo regresará?

Mi corazón saltó en mi pecho cuando escuché que abrieron la puerta con la clave. Pero mi esperanza murió cuando no fue Thomas quien ingresó a la casa, sino que fue mi padre quién lo hizo.

Su mirada estaba llena de arrepentimiento y dolor.

―Bella...

―¿Papá? ―pregunté―. ¿Qué haces aquí a esta hora? ¿Cómo lograste entrar?

Él suspiró con pesadez.

―Thomas me dio la contraseña ―me respondió―. Él me lo contó.

―¿Qué te contó? ―La voz me tembló.

―Todo.

Miré el suelo.

―Vamos. Nos vamos de aquí.

Negué con lentitud y de nuevo lo miré.

―No, no me quiero ir.

―Te llevaré a casa, hija ―me dijo.

―Esta es mi casa ―Fui firme―. Y no me quiero ir. No sé qué te haya dicho Thomas y si eso de alguna manera te enojó lo suficiente como para querer sacarme de aquí, pero no me iré. Yo quiero estar con él, papá. No iré a ningún lado y menos si él no está aquí.

―Él me lo pidió.

Parpadeé varias veces.

―¿Qué?

―Él me pidió que te sacara de aquí. Quiere que te vayas de su casa.

Mi corazón se rompió en mil pedazos.

―¿Me está dejando? ―La voz se me rompió.

Él miró el suelo.

―Es lo mejor, Isabella.

―No lo es.

―Es lo mejor, no están en un buen momento. Lo mejor es que se alej...

―¡Que no, papá! ―lo interrumpí―. ¡Es por eso que no quería que lo supiera! ¡Sabía que esto nos destruiría!

―Se iban a destruir en cualquier momento, Isabella. Lo supiera o no ―señaló―. La verdad es más fuerte que cualquier cosa y esa brecha entre ustedes...no se podrá reparar nunca si la siguen ignorando.

Los labios me temblaron.

―Pero papá...―sollocé―. No me quiero ir. Yo ya lo perdoné.

―Sabes que no lo has hecho del todo. No puedes perdonar algo que nunca se habló.

Dime que te quedarás.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora