Thomas miraba fijamente a través del cristal. Un hombre estaba siendo interrogado por la detective del otro lado de la habitación, ahí justo donde él no podía vernos debido al cristal oscuro.
―Lo juro, ya se lo dije al otro tipo ―Hizo una mueca de dolor―. Me contactaron anónimamente por medio de mensaje. Jamás crucé ninguna palabra en persona con la persona, ni siquiera vi su rostro. Él solo me contrató para asustar a esa mujer.
―¿Lo que dices es que eres un matón que aceptó asustarla a cambio de dinero?
―¡Era una buena cantidad! ―exclamó―. ¡Le juro que no conozco a esa mujer! ¡Tampoco conozco a la persona que me contrató!
Al menos la versión era consistente, fue lo mismo que nos dijo a nosotros antes de que la policía llegara.
―Cabrón mentiroso ―masculló Thomas mientras se dirigía a la puerta negra para abrirla.
―¡Eh, no puede pasar! ―Intentó detenerlo el guardia que nos acompañaba, pero fue muy tarde porque Thomas se coló a la sala de interrogatorios.
Carajo.
―Señor Spencer, no puede interrumpir ni ingresar.
―Este imbécil le está mintiendo. Está claro que sabe quién es ese enfermo, solo lo está protegiendo ―Lo escuché gruñir.
―¡Fue este el tipo al que le dije todo hace un rato cuando me arrolló! ―Exclamó el hombre esposado―. ¡Primero me arrolló con su auto y no conforme con eso también me golpeó! ¡Por poco me mata!
Hice una pequeña mueca.
Habíamos omitido esa parte cuando la policía llegó.
Dijimos que había sido otro auto cuando el hombre se cruzó a mitad de la avenida en un semáforo en verde.
―¿Usted hizo eso? ―cuestionó la detective―. ¿Sí sabe que es un delito? ¡¿Qué le pasa?!
―¡Me importa una mierda que lo sea! ¡Alguien tenía que hacer algo porque está claro que ustedes no están haciendo su trabajo! ―Le alzó la voz―. ¡Si lo golpeé con mi auto fue solo para detenerlo! Siguió a Isabella por toda la calle, ella tuvo que correr por toda la zona para lograr escapar de este hijo de puta. ¿Y ustedes donde estaban, eh?
―Mire, señor Spencer...
―Mire nada ―La interrumpió―. Se supone que deberían protegerla, se supone que estas cosas no deben de pasar, pero siguen pasando. ¿Qué confianza quiere que tengamos en ustedes si ella tiene que huir por su vida como lo hizo hoy, ah?
―Estamos haciendo nuestro trabajo.
Desde aquí pude ver cómo el cuerpo del hombre se tensaba.
Me llevé una mano al pecho para mitigar el dolor e hice una pequeña mueca.
―¿Se encuentra bien, señorita Castle? ―preguntó el encargado que se había quedado conmigo.
Lo miré y asentí.
―Las secuelas de haber corrido tanto y con este frío ―suspiré con pesadez―. Me siento exhausta.
De nuevo volví mi atención al vidrio cuando Thomas volvió a hablar.
―Si no nos ocupan para algo más, entonces nos marcharemos. Llamen cuando tengan algo, o no, seguramente nosotros los llamaremos primero porque alguna otra mierda relacionada con ese asesino va a pasar mientras ustedes no están ahí para mantenerla a salvo ―chasqueó con la lengua antes de brindarle una mirada gélida al hombre dentro de la sala―. Y si me quiere demandar por "casi matarlo" o si es que hay consecuencias que deba asumir por lo que hice con tal de protegerla, háganmelo saber. Mi abogado estará esperando. Igual que yo si vuelve a acercarse a Isabella ―masculló en un tono serio―. Tenga por seguro que, si se vuelve a repetir esta situación, no dejaré las cosas en un simple golpe, así que hace bien en tenerme miedo.
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Dime que te quedarás.
RomanceIsabella Castle aprendió hace mucho tiempo que Thomas Spencer era la última persona con la que podría llevarse bien. Sus personalidades eran opuestas, sus diferencias insalvables y un secreto enterrado en su pasado, solo alimentaba la distancia y la...
