Capítulo 15.

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Él se tiró sobre mí y nos empujó a ambos para apartarnos de la mitad de la carretera antes del impacto. Terminó golpeando su cuerpo con la llanta de mi auto al proteger el mío.

Aun así, llevó su mano a mi mejilla y me miró a los ojos.

―¿Estás bien? ¿Estás herida?

Me apresuré a negar.

―¿Qué pasó? ¿Por qué estabas en medio de la calle? ¿Qué sucede?

Mi cuerpo entero tembló.

―En...en mi auto...―alcancé a formular―. La maleta...

Hundió las cejas antes de tomarme en sus brazos para llevarme a su auto. Pude notar que algunas personas veían preocupadas en esta dirección, incluso el hombre que casi me arrolla accidentalmente porque estaba en medio de la calle, se orilló solo para disculparse una y otra vez y para ver si estaba bien.

Cerré los ojos cuando Thomas me dejó en el asiento del copiloto para ir a mi auto. Abrió la puerta del lado del copiloto y casi al instante pude ver que se alejó y se llevó las manos al cabello, pareciendo frustrado.

Miró brevemente hacia acá y después tomó su teléfono para llamar a alguien.

¿A quién llamaba?

Cerró la puerta y volvió a mí. Abrió y me miró las manos que ciertamente no me dejaban de temblar.

Las tomó con las suyas.

―La policía viene en camino, ¿de acuerdo? ―me dijo―. Todo estará bien.

Cerré los ojos y asentí lentamente.

Él soltó mis manos para llevar la suya a mi cabeza y atraerme a su pecho. Agradecí el abrazo internamente y agradecí que no se separara de mí hasta que la policía llegó para tomar evidencias de todo, especialmente de mi auto y lo que había dentro.

Cuando la policía llegó, pude ver a mis compañeros de trabajo mirar en esta dirección intrigados y curiosos. Cerré los ojos con fuerza para intentar ignorarlos e intentar ignorar que mañana todo el mundo preguntaría sobre esto.

La detective le indicó a Thomas que nos veríamos en la fiscalía, así que él condujo directo allá respetando mi silencio y mi nerviosismo. No dijo nada todo el trayecto, simplemente se dedicó a conducir después de llamarle a mi hermano para informarle lo que había pasado.

Derek venía en camino. Ninguno quería preocupar a papá.

Llegamos al lugar y lo próximo que supe es que yo estaba rindiendo mi declaración frente a un hombre que anotaba todo lo que decía mientras alguien más decía que la detective estaría aquí pronto. Estaba con los forenses tomando pruebas de ADN.

―¿Isabella? ―Giré al escuchar la voz de mi hermano Derek.

Thomas se levantó de su asiento y Derek palmeó su hombro a modo de agradecimiento antes de acercarse a mí para abrazarme.

―¿Cómo estás? ―preguntó en voz baja―. No imagino lo horrible que debió haber sido.

Cerré los ojos con fuerza.

Dentro de la maleta había una mano humana en descomposición. La mano de una mujer.

Eso junto con una muñeca de una princesa.

La Bella durmiente.

La cabeza y el cuerpo de la muñeca estaban separados.

No había ninguna nota, ningún mensaje, pero...era claro quién lo había enviado.

Dime que te quedarás.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora