―¡Ow, es un nene tan bello! ―exclamó una mujer apenas puse un pie dentro del centro.
Le sonreí agradecida.
Sostuve la carriola de Sebastian mientras la mujer se acercaba más para admirarlo.
―¿Este pequeño viene de visita? ―Volvió a hablarme.
―Ella es la Directora del centro. ―Me señaló una de las recepcionistas―. Señora Spencer, ella es la señora Bossier. Ha venido a hacer una donación.
―¿Una donación? ―repetí―. Señora Bossier, es muy generoso de su parte. Lo agradecemos mucho.
―Nada que agradecer, linda ―me sonrió―. Me sorprende que una chiquilla tan joven sea la directora de este centro.
―No soy tan joven ―me burlé de mis treinta años―. ¿Ya le ofrecieron una bebida? ¿O le apetece dar un paseo por las instalaciones?
―Me encantaría dar un paseo.
Sonreí.
―Muy bien. ―Señalé la salida al jardín―. ¿Me acompaña?
Ella me siguió a la salida para pronto comenzar a caminar a lo largo del hermoso terreno. Mi bebé estaba profundamente dormido en su cochecito, por lo que era ajeno al paseo matutino.
Afortunadamente.
Suele ser un pequeño bastante llorón.
Y suelo tardar mil años en conseguir que duerma.
―¿Es su bebé? ―me preguntó―. No se ofenda, ambos son preciosos, pero no se parece nada a usted.
Reí.
―Se parece a su padre. Es como ver a una fotografía de mi marido en una versión miniatura de él.
―Ya veo. ―Asintió―. ¿Su esposo también dirige el centro con usted?
Moví la cabeza de lado a lado.
―No, él es arquitecto. Dirige su propia compañía ―le respondí―. ¿Y usted? ¿A qué se dedica, señora Bossier?
―Me gusta dedicarme a donar a fundaciones como esta ―me respondió―. Suelo ser más local; enfocarme en fundaciones en Caurveria que es donde resido, pero esta vez decidí venir desde muy lejos solo para visitarlos y retribuirles un poco lo que han hecho por mi sobrino.
―¿Por su sobrino?
―Claro, acaban de darlo de alta hace una semana.
―¿De alta hace una semana...? ―Me detuve―. La última persona a la que dimos de alta fue...¿no me diga que usted es su tía?
Sonrió y asintió.
―Sí, él es mi sobrino ―suspiró―. No lo ha pasado bien durante...casi toda su vida. Y estar aquí lo ayudó mucho. De nuevo lo agradezco.
―No tiene nada que agradecer. La verdad es que lo apreciamos mucho ―sonreí―. Llegó aquí gracias a un amigo cercano que tenemos mi marido y yo y tomarle cariño estos últimos años fue muy fácil. Es un gran hombre.
Un gran hombre que ha sufrido bastante.
―Lo sé, lo sé. Sé que llegó aquí gracias al amigo que me comenta ―me dijo―. A mi sobrino le hizo bien cambiar de aires. Estar en Caurveria, simplemente...le hizo mucho daño. Y aquí parece que ha mejorado bastante. Pude notarlo.
―Y aunque ya no esté ingresado, créame que mi marido y yo velaremos por su bienestar ―suspiré mientras le extendía otra sonrisa―. Seguiremos cuidando bien de él.
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Dime que te quedarás.
RomanceIsabella Castle aprendió hace mucho tiempo que Thomas Spencer era la última persona con la que podría llevarse bien. Sus personalidades eran opuestas, sus diferencias insalvables y un secreto enterrado en su pasado, solo alimentaba la distancia y la...
