Capítulo 26.

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Volví a abrir los ojos tan solo un rato después. Para entonces, Thomas aun me tenía abrazada a su cuerpo y aun mantenía su mano extendida sobre mi pecho.

―¿Aun te aseguras de que respiro?

–Despertaste ―evitó mi pregunta―. ¿Qué deseas cenar?

―Por el momento solo deseo estar así ―suspiré―. ¿Me puedes abrazar un rato más?

Me apretó más contra su cuerpo.

―Solo por un rato. Por más que deseo seguir teniéndote así, también quiero que comas ―habló en un tono suave y bajo―. Aun estás recuperándote tras lo del incendio.

―Lo sé ―respondí mientras me giraba cuidadosamente para verlo a la cara―. Hablando del incendio, ¿crees que podrías hacerme un favor?

―¿Qué favor, linda? ―suspiró, subiendo su mano para apartarme el cabello de la cara.

―Ya sabes que la familia de Yuna perdió su restaurante...¿no?

―Lo recuerdo, de hecho estuve ahí. Ah, tú también.

Entorné los ojos los ojos, por lo que él me sonrió y me dio un beso rápido en los labios.

―¿A dónde vas con lo de Yuna?

―Tú eres arquitecto...

―Sí, lo soy.

―No es justo que pierdan su patrimonio de esta manera.

―¿Lo que quieres es que elabore los planos y me haga cargo del proyecto de reconstrucción? ¿Es lo que tratas de pedirme?

―Por supuesto que me encargaré de pedirle a mi padre que constructora Castle se haga cargo de todos los gastos, incluso se haga cargo de pagar tu trabajo ya que bueno...al final aunque no trabajes ya con mi padre, no es justo que no recibas remuneración si decides aceptar lo que te pido.

―No necesito el pago. Puedo hacer esto por ti si es lo que quieres.

―Lo quiero.

―Está bien, hablaré con la familia de Yuna cuanto antes.

―Y yo con mi padre, porque sí vas a recibir un pago.

―No es necesario ―negó―. Robert y yo no estamos en los mejores términos, es mejor que por el momento mantenga mi distancia.

―Pero nosotros ya volvimos. Tu relación con mi padre no tiene por qué cambiar.

―Claro que tiene qué cambiar. Robert jamás me perdonará lo que pasó hace años incluso si tú y yo estamos bien ―murmuró, trazando caricias suaves en mi mejilla―. Eres su niña y aunque por años tuve su apoyo y su cariño, de ahora en adelante ya no será así por...bueno, lo que pasó.

―¿Por eso dejaste la constructora? Digo, sé que soy parte de los motivos, pero... ―continué―, ¿también lo dejaste por mi padre?

―No tenía el valor para pararme frente a Robert como si nada después de saber la verdad. Él jamás me lo perdonará y tampoco espero que lo haga.

―Eventualmente te perdonará. Lo sé.

―¿Cómo lo sabes?

―Porque si yo pude hacerlo, él también.

Me miró, pero no dijo nada.

Recargué mi frente contra su pecho.

―¿Sabes? Antes de esa noche...―susurré―, la noche que me contaste el por qué no recordabas, tus problemas con las drogas y bueno; todo eso, yo seguía detestándote. Por eso no quería vivir contigo, por eso saboteé el proyecto a pesar de que me dolió porque es el sueño de mamá, pero es que me dejé llevar por la rabia y por el deseo de permanecer lejos de ti. Te quería lejos hasta que supe la verdad y hasta que poco a poco fui dándome cuenta de que realmente te importaba ―continué―. Antes creía que habías olvidado lo que pasó porque no te importaba, estaba enojada por eso; porque yo no te interesaba en lo absoluto y porque pensaba que la primera vez que estuvimos juntos, fue una más del montón a pesar de que te confesé mi amor.

Dime que te quedarás.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora