Capítulo 04.

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Bajé las escaleras con lentitud y acto seguido me encaminé por todo el pasillo en donde ya se encontraba puesta la mesa. Lara estaba de pie acomodando una cacerola con el platillo principal al centro de la mesa.

Ella me sonrió, por lo que inevitablemente le devolví el gesto.

―¿Necesitas ayuda en algo?

—No, no te preocupes. Ya está la cena, puedes sentarte de una vez si quieres ―Me dijo, antes de acercarse al umbral de la puerta de la cocina―. ¡Neal! ¿Ya le lavaste las manos a Logan? La cena ya está.

Ambos pronto se acercaron. Neal sostenía a su hijo en sus brazos, llevándolo como si fuera un avión.

No, de hecho jugaban a que era uno.

El avión pronto aterrizó en una silla.

―Muéstrale tus manos a mami, Logan.

El niño hizo exactamente lo que su padre le indicó.

Lara asintió satisfecha.

―Mami, ¿tío Tommy se va a quedar hoy?

―Sí, mi amor. Tío Tommy y Bella se quedarán esta noche con nosotros.

―¿Y tío Tommy puede dormir conmigo?

―¿Eso quieres?

Asintió frenético.

―¡Construiremos una pista para mis carritos!

El mencionado entró a la cocina, esta vez ya más presentable: ya llevaba camiseta por suerte.

Por una fracción de segundo nuestras miradas se encontraron antes de que la suya se enfocara en su sobrino. Tan solo mirar al niño provocó que sus ojos se iluminaran y su sonrisa creciera.

Él realmente adoraba a este niño.

―¿Quiénes van a construir una pista para tus carritos, Loggy?

―¡Nosotros! ―Chilló emocionado mientras su padre se sentaba a su lado y lo enfocaba.

―¿Y por qué a mí no me invitaste? ―Alzó una ceja―. Te olvidas de tu padre apenas aparece el corderito.

―Ow, es que no sabes hacer pistas, papi.

Neal abrió la boca incrédulo y después enfocó a su esposa.

―Mi propio hijo me acaba de rechazar.

Thomas se sentó en la silla a mi lado y se cruzó de brazos con suficiencia.

―Loggy sabe cuál es el bando que gana.

―Vas a dormir en el jardín.

―Lara, controla a tu marido ―le pidió su hermano.

Ella rio y se sentó con cuidado en la silla junto a la de Neal.

―Ambos dormirán en el jardín.

―Tu esposa y tu hijo se alzan en tu contra ―se burló su cuñado.

―Dije que tú también dormirías en el jardín ―Lara lo señaló.

Y Thomas Spencer se encogió de hombros.

―Puedo vivir con ello siempre y cuando Neal también sufra conmigo.

Lara bufó.

―Mejor ponte a comer ―Le ordenó―. Que si sigues luego le vas a enseñar a mi hijo a ser igual de rebelde que tú.

―Ya lo sabe.

Ella rodó los ojos y enfocó su atención en mí.

―Espero que te guste el pollo en chipotle, Bella. Es solo un poquito picante, casi nada en realidad.

Dime que te quedarás.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora