Isabella Castle.
Mi mejilla estaba contra el suelo.
Ya ni siquiera tenía fuerza para mirar esa puerta con la esperanza de que esta se abriera.
Thomas seguía intentando.
Estaba intentando.
Justo antes de que mis ojos se cerraran por completo y el dolor me arrastrara a un profundo sueño, Thomas logró derribar la puerta.
Lo escuché gritar, lo escuché hablarme, pude ver su boca moviéndose mientras me decía algo, pero no pude entender qué.
Después lo sentí alzarme en brazos y esquivar más partes del techo cayendo casi encima de nosotros. Pudo evitar el fuego y sacarme del lugar en llamas.
Más ruido se escuchó.
Gritos de personas afuera intentando ayudar.
―Yuna...―alcancé a formular, intentando enfocar el restaurante―. ¿Yuna...?
"Iré por ella, aquí estarás segura".
¿Eso dijo?
Me dejó con varias personas, varios vecinos y vecinas que me protegieron mientras él volvía al restaurante. Lo vi entrar, pero no salió de inmediato.
Los bomberos, las ambulancias y los policías llegaron al lugar y los bomberos pretendieron acabar con el fuego, pero antes de que eso pudiera pasar, el lugar estalló nuevamente.
Con Thomas y Yuna dentro.
―No...
Esa fue mi última palabra antes de ser arrastrada a la inconsciencia.
***
Thomas Spencer.
Nunca había estado tan aterrado como ahora.
Un miedo y un pánico profundo invadía todo mi cuerpo. Un terror agonizante viajaba por todas mis venas como si se tratara de la misma sangre.
Podía ver las llamas arder, el calor sintiéndose sofocante debido a la cercanía.
Pero nada me importaba más que sacarla de ese lugar. Derribar la puta puerta, quitar las jodidas cadenas y sacarla de ahí a salvo.
Pateé una y otra vez hasta que finalmente la derribé.
El alivio fue instantáneo, porque pronto la vi tendida en el suelo, intentando mantener los ojos abiertos.
No perdí tiempo y me acerqué a ella.
―¡Isabella! ―bramé―. Ya estoy aquí, estoy aquí mi amor. Todo estará bien ―le dije mientras la tomaba en mis brazos―. Quédate conmigo, ¿puedes? Ya terminó, ya todo está bien. Solo no te duermas.
Me aferré a su cuerpo y la protegí con el mío cuando el local siguió colapsando debido a las intensas llamas. Este lugar parecía el infierno.
Nos llevé al exterior, aun aferrándome a ella como si mi vida dependiera de eso.
Y era justo así.
Ella era mi vida.
No podía perderla. No de esta manera.
―Isabella. Vamos, solo no cierres los ojos, nena ―le pedí cuando la vi luchar contra la inconsciencia―. Todo está bien, el peligro ya no está.
―Yuna...―le costó hablar―. Yuna...
Mis ojos recayeron de nuevo en el restaurante. Pronto me puse de cuclillas para dejarla en una zona segura rodeada de vecinas que me dijeron que ellas la cuidarían.
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Dime que te quedarás.
RomanceIsabella Castle aprendió hace mucho tiempo que Thomas Spencer era la última persona con la que podría llevarse bien. Sus personalidades eran opuestas, sus diferencias insalvables y un secreto enterrado en su pasado, solo alimentaba la distancia y la...
