Capítulo 18.

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Si Thomas antes era una molestia cuando se trataba de mi seguridad.

Ahora era mucho peor.

Ningún pie fuera de casa sin él, no abrirle a nadie, no salir ni siquiera si los vecinos acudían a la casa si él no estaba. No salir a pasear con Einstein al menos que él estuviera y por supuesto, había reforzado la puerta de la terraza para evitar incidentes.

O visitas indeseadas.

Sabía que lo hacía para cuidarme, pero...Dios, a veces era asfixiante no poder ser libre por culpa de ese enfermo que quería matarme. No, no a veces. Siempre.

Bufé y pasé a la siguiente página de la revista.

―¿Señorita Castle? ―Me llamó la asistente, por lo que alcé la cabeza―. La doctora la espera en su consultorio.

Asentí y le brindé una sonrisa amable.

―Muchas gracias.

Me levanté y anduve hasta el consultorio de mi terapeuta.

Incluso Thomas me había acompañado a mi cita con le terapeuta. Él esperaba afuera; en la sala de acompañantes, que era justo fuera de la sala de pacientes. Sí, nos dividían por salas.

Y él prefirió subir conmigo y esperar a que terminara el tiempo de la cita a arriesgarse a que el asesino me saliera de detrás de una planta para atacarme.

―Buen día, Dra. Setter ―saludé a la mujer apenas entré al lugar.

Ella levantó la vista de su libretita de notas.

―Oh, señorita Castle. ―Se levantó―. Me da gusto tenerla aquí, por favor pase y tome asiento.

Sonreí un poco antes de tomar asiento en un sillón café muy cómodo. Ella caminó y se sentó frente a mí.

―Lamento venir hasta ahora.

―No se preocupe, lo bueno es que ya está aquí. Eso es lo que importa ―respondió tranquilamente―. Me alegra que llamara para agendar una cita.

―Creo que realmente necesitaba mucho venir aquí ―suspiré―. Han pasado tantas cosas últimamente que necesito contárselas a alguien.

―Puede comenzar, señorita Castle. La escucho.

―Bueno...empezamos con que estoy vigilada día y noche porque un hombre me quiere hacer daño ―hice una mueca―. Hace unas semanas me atacaron en mi trabajo y logré sobrevivir, vi la cara de mi agresor, así que ahora todo el Estado ha visto su rostro y pues...me odia por eso y me quiere asesinar.

Ella parpadeó.

―En fin, debido a este tema con este asesino terminé en un enredo y eso enredo terminó conmigo viviendo en la casa de Thomas Spencer.

―¿Thomas Spencer? ¿El Thomas Spencer qué...?

―Ese mismo. ―Me rasqué el cuello―. Vivimos juntos.

―¿Y qué tal lleva la situación? ―me preguntó―. Entiendo que convivir con él, ha sido en tema difícil para usted.

―Sí...―murmuré bajo―. Parece que ahora no es así ―suspiré―. Parece que estamos iniciando una relación y...las cosas van bastante bien, lo cual me sorprende demasiado porque antes no podía ni verlo en pintura.

―Después de un trauma como el que usted vivió, muchas veces es difícil ver a las personas que de alguna manera están conectados con ese trauma ―me dijo―. ¿Han hablado al respecto?

Y por unos segundos, no pude hablar.

Hasta que me armé de valor.

―Una parte ―susurré―. Él sabe que rompió mi corazón hace años y me explicó todo lo que pasó ese día, a raíz de eso fuimos intentando llevarnos bien y lo logramos, a tal punto de que...estoy feliz de cómo han resultado las cosas. Sí, sí estoy feliz.

Dime que te quedarás.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora