Capitulo 35

6 2 1
                                        


El cumpleaños de Tomas trascurrió tranquilo. Desayunamos un café, ahí me confeso que es descafeinado, lo voy a matar. No me saco la mirada de encima en ningún momento. Las manos mas o menos lo tuve que ir controlando. Nos sentamos en el sillón, va, mas bien nos acurrucamos, porque me obligo a sentarme casi upa y trajo el cubrecama de arriba.

-Debería comprar una frazada para el sillón así dejo de traer y llevar el de la cama.

-Esta bien, ya casi termina la época de frio, seria de gusto.

-O una buena idea. Esperar que baje la temporada para que bajen de precio.

-Que de adulto lo que acabas de decir.

-Y si, tampoco voy a gastar y comprar porque sí. Que gane bien no quiere decir que la malgaste.

-Y yo llorando para pagar la luz. Menos mal mis tías no me cobran la casa.

-Yo tampoco pago alquiler Mati.

- ¿Ah no?

-No, es de mis viejos este lugar. Me lo dieron para saber a donde iba a vivir. Manera de tenerme controlado.

-Ah.

-Lo había olvidado. – reviso su celular, parece que recordó o vio algo. – Mi hermana, iba a venir a almorzar por mi cumpleaños. –

-Esta bien, puedo ir a mi casa mientras.

-No, quiero que te quedes. Seria nuestro primer almuerzo como pareja.

- ¿Vas a celebrar cada primera vez nuestra? – me reí suave, se me hace tierno. –

-Si, nuestras primeras veces de lo que sea como pareja. Se que no son tus primeras veces, ni las mías. Pero quiero que seas tus primeras ultima veces.

-Ay Tomas. – me mata de lo tierno. –

- ¿Dije algo malo?

-No, todo lo contrario. Esta bien me quedo. ¿Qué le vas a decir a tu hermana?

-Que mi novio se queda a comer con nosotros. – lo dice tan natural el maldito. –

-Pero ella no se sorprendería si ve que soy, ya sabes, hombre.

-Ella ya sabe de vos. Junto con Sofí son las únicas que saben a detalle de mi vida romántica.

-Que confianza.

-Con mi hermana sí. Te va a caer bien, es como yo, pero en femenina.

-Dios, dos Tomas, que calvario.

-Mas que calvario que problema para vos. – sentí que me apretaba abrazándome. –

- ¿Por?

-Apenas podes aguantar a uno, imagínate dos acosándote todo el tiempo.

- ¡Sos un degenerado! – me debo haber puesto rojo por solo pensarlo. –

-No te aguantas un chiste. – se me reía sin problema. –

-Sos imposible a veces.

Después de mas chistes malos, nos acomodamos para ordenar la casa, alimentamos a Saturno, revise mis plantas que seguían en la casa. Todo estaba bien y en orden, pero no dejo de ver de tanto en tanto mi celular.

- ¿Pasa algo?

- ¿Eh? No, no. ¿Por?

-Miras mucho tu celular, ósea donde lo dejaste. Pero no lo abrís. ¿Estas esperando algún mensaje o algo? – estaba en el living con las plantas, se me acerco desde la cocina. –

Malos entendidos.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora