Sirius Black sigue vivo, y después de haber sobrevivido ante el ataque en el ministerio, decide traer de regreso a su única hija.
Lyra Black se crió en un orfanato, lejos de su madre, y teniendo la certeza de que su padre se encontraba en prisión...
"Quiero saber si este sentimiento es correspondido, es triste verte ir. Estaba esperando que te quedaras. Arrastrándome de vuelta a ti, ¿alguna vez pensaste en llamarme cuando bebiste? Porque yo lo hago siempre. Y tal vez estoy ocupado siendo tuyo como para enamorarme de alguien más".
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TW: Mención del aborto, torturas y autolesiones.
1997, [A baby, prophecies and a big mistake].
Sirius Black.
El silencio dentro de su hogar taladraba su cabeza.
Se sentía intranquilo.
Se suponía que debía de darle el espacio necesario a Lyra para recuperarse, para volver a su vida cotidiana y pisar Hogwarts de nuevo.
Pero Lyra estaba pudriendose en tristeza.
No comía, no dormía, no hablaba.
Estaba muerta en vida.
Sirius pensaba en el significado de esas actitudes por parte de su hija, en silencio subía las escaleras que lo llevarían a la habitación de Lyra y su pecho latía con fuerza. No podía permitir que su pequeña se acostumbrara a la soledad, no podía fallarle de nuevo.
De vez en cuando, Sirius solía subirle bandejas llenas de comida, dispuesto a hacerle compañía, pero siempre se detenía: a veces la encontraba tirada en el suelo de su habitación, llorando en silencio mientras que se hería a si misma.
Era el mismo procedimiento: Sirius soltaba la bandeja de comida, haciendo un desastre y corriendo directamente a Lyra: la cargaba en sus brazos, alejaba cualquier objeto punzante de ella y la metía de nuevo a la cama.
Pero entonces, ella explotaba, y discutían.
Sirius ya no quería discutir con Lyra, sabía que no era su culpa, sabía que estaba sufriendo por lo vivido a manos de Lord Voldemort; él sabía que estaba siendo injusto, sabía que el trauma que habían dejado en Lyra jamás se borraría, y que a él, como su padre, le quedaba ser paciente y acompañarla en ese proceso.
Era lo que intentaría hacer esa vez.
Sirius había tocado la madera de la puerta negra antes de abrir y adentrarse a la habitación de su hija; el olor a lavanda y vainilla inundó su nariz, sintiendo el aroma de su hija como una dulce bienvenida.