Sirius Black sigue vivo, y después de haber sobrevivido ante el ataque en el ministerio, decide traer de regreso a su única hija.
Lyra Black se crió en un orfanato, lejos de su madre, y teniendo la certeza de que su padre se encontraba en prisión...
"Te diré algo ahora mismo Prefiero quemar toda mi vida que escuchar un segundo más todos esos sermones y quejas Te diré algo sobre mi buen nombre Es mío y yo decido como deshonrarlo No hago caso a éstas víboras vestidas con disfraz de empatía Dios salve a los críticos miserables Que dicen querer lo mejor para mí Diciendo santurronamente soliquios que nunca veré Pensando que eso cambiará los latidos de mi corazón cuando él me toca Y contrarrestar la química Y deshacer el destino No tienes que rezar por mi Yo y mi chico salvaje".
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1996, [My life belongs to me, I choose what is best for me and I choose him]
Lyra Black.
Lyra se había mentalizado para enfrentarse a un colegio entero por si sola.
Pero no estaba preparada realmente para lo que Mattheo y ella habían explotado.
Salir de la sala común de Slytherin fue una maldita hazaña, teniendo que esconderse en los brazos de Mattheo para no recibir alguno de todos esos maleficios que le lanzaban con odio.
Escuchar cada insulto de esas serpientes no era nada a comparación con escucharlo afuera de ese lugar; comprender que el colegio entero la tomaba como una maldita traidora.
Era irritante saber que tan entrometida podía ser la gente en si, le hastiaba que se sintieran con el derecho de decirle que era lo mejor para ella, que la vieran de esa manera: como si se hubiera condenado de por vida a un infierno.
Si era sincera por un momento, no sabía que era lo que pretendía, que era lo que hacía caminando a un lado de Mattheo, con el mentón en alto y sus ojos siendo un témpano de hielo, una advertencia de lo que podría hacerles si intentaban ofenderla.
Ella había pasado el resto de la tarde con Mattheo, se resguardó en su habitación, se escondió del resto del mundo junto a él, y ahora que iba directo a enfrentar a su padre sentía que había enloquecido; no tenía dudas al respecto, no se había detenido a cuestionar lo que hacía con Mattheo... qué significaba ser su... ¿qué era?, ¿su amiga?, ¿su juguete personal?, ¿su novia?
Aún no lo entendía.
Lyra no lo había pedido, pero tampoco le disgustaba poder caminar a su lado, sentirse de alguna manera respaldada por Mattheo; no entendía por qué, pero tenía la certeza de que, si algo malo sucedía, Mattheo estaría ahí para contrarrestar el golpe, para incluso impedir que ese golpe llegara a ella.