Lyra Black

343 31 1
                                        

Mi vida había cambiado

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Mi vida había cambiado.

Pise Londres y todo se vino abajo.

Padre me había dicho que Londres sería un nuevo comienzo, que cualquier cosa que me había hecho daño quedaría atrás.

Pero eso jamás fue cierto. Sirius siempre fue un excelente mentiroso, Sirius siempre rompió sus promesas conmigo.

En menos de un año comprendí el sentido de todo, de mi vida, de la vida de aquellos que me rodeaban, de mi papel en esta guerra. No era lo que había esperado.

Forjé mi carácter desde muy joven, Alessia fue la culpable de hacerme como realmente soy: hostil, cruel y vengativa.

Dentro de lo que era, no había espacio para nada más que el deseo de herir a todo aquel que quisiera sostenerme sin hacerme sangrar, ¿tenía sentido?

No podía decir un "te amo" sin sentir la bilis subir a mi garganta, y no podía aceptar los abrazos de nadie sin querer enterrarle mi varita en su garganta. Quería amor, pero no sabía cómo recibirlo, y tontamente, jamás supe darlo.

La mirada se me había oscurecido, mis sentidos vulnerables guiandome al despacho de Neil, dónde horas atrás había sido citada.

El olor a madera y café caliente chocó en mi, y aún a pesar de la calidez que secretamente el ministro solía brindarme, ahora mismo solo quería terminar con lo que yo misma había iniciado.

No esperé a ser saludada, tomé asiento frente a Neil, teniendo a Elijah, Freya y Sirius mirándome fijamente, queriendo descifrarme.

La ventaja en personas como yo, que solo aprendían a sobrevivir en un mundo tan cruel, que habían entrenado su mente para dominar las manipulaciones, era el hecho de que nadie podía saber realmente lo que tenía en mente.

Ni siquiera Mattheo logró descifrarme.

—Lyra... —la voz de Neil me obligó a levantar su mirada —, ¿Sabes por qué estás aquí?

Yo asentí. Lo sabía.

A pesar de no ser cercana a Albus Dumbledore, a pesar de saber que el director jamás había apostado por mi vida.

Solo era Harry; Harry, los Weasley y Hermione.

Los minutos pasaron, el silencio se volvía cada vez más filoso; yo aún llevaba la ropa de días anteriores, sin poder tomar un baño y manchada del humo que ocasioné en el incendio en la mansión Riddle.

La piel me picaba de ansiedad, no quería seguir en el ministerio, no se sentía correcto.

Mucha gente había muerto en ese incendio: mortífagos, inocentes, esclavos y criaturas mágicas. Yo no estaba arrepentida.

Mattheo intentaba contactarme, pero yo me encontraba escondida en Grimmauld Place, sin ser capaz de mirar a mi padre y confesarle lo que había hecho.

¿Era realmente malo? Incendié el hogar del enemigo, lo hice trizas y luego desaparecí una vez que, en "El Profeta" aparecí en primera plana: en una fotografía vieja de Mattheo y mía, ambos mirándonos a una corta distancia, con sus manos en mi cintura y las mías en su pecho... en la portada de había apreciado la "gran" noticia.

Don't forget me. [+18]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora