Pero, ¿cómo callar los gritos del corazón testarudo y terco? ¿Cómo hacer entender al alma?
Jeremías:
La vida es tan efímera y fugaz que hay que crear una coraza sobre nosotros para soportar las penas que golpean nuestra vida y las flechas que nos lanzan. El éxodo de nuestros recuerdos dolorosos ocurrirá siempre y cuando estemos dispuestos y listos para dejarlos ir y no volver a recibirlos. Por ello, ¿para qué malgastar el tiempo en recuerdos sin sentido e infructuosos de mi pasado que no podré remendar? Por más que intente e intente, el ayer nunca más regresará, las personas que se fueron… nunca más volverán, no las veré más y... ¡cuánto las extraño!
Vivir sin padre ha sido duro, ¡muy duro en verdad! Con mi madre es distinto, jamás la conocí, por eso no la extraño tanto, pero aun así me duele su ausencia; la muerte de mi tía fue tremendamente dolorosa y sorpresiva, para mí es como vivir sin alma, pues me la han hecho pedazos, ella era la única razón que tenía para vivir –al menos mucho tiempo pensé eso–; ella había sido mi madre, mi padre, mi amiga, mi todo.
Desde que Jaime me abandonó, mi tía fue para mí todo lo que tenía, jamás podré olvidarla, ¿cómo olvidar lo que está a tu lado, aunque ya se haya ido?, ¿cómo dejar algo que está en ti?
He podido dejar ir los recuerdos dolorosos que me unían a mi tía, ya solo han quedado los buenos momentos que viví junto a ella, aunque por momentos esos dolores intentan renacer.
Aunque mi alma está llena de angustia y soledad, me he propuesto encontrar una nueva razón para existir. Esa razón es la vida misma, una vida que no estoy dispuesto a dejar ir. Muchas veces contemplé el suicidio como una salida a mi sufrimiento, pero hoy sé que no es así; solo me condenaría y a nadie más que a mí mismo dañaría. No debo dejar escapar esos momentos buenos, esos detalles que Dios nos regala y que olvidamos por el dolor que nos embarga. Solo hay que endulzar el café de nuestra vida, que a veces puede saber amargo; tan solo hay que darle gusto con una sonrisa y un abrazo sincero. El amor que no es ajeno, el amor que vive dentro de mí, un amor que viene de Dios y que nunca morirá.
El camino por el que transito tiene distintos senderos; diferentes paisajes han contemplado mis ojos desde que estoy en este mundo, a veces cruel y ruin, en el que a veces se ríe y otras muchas se llora. Sin embargo, Dios pone en nuestro camino a personas que nos hacen menos doloroso el andar, pero al fin y al cabo soy yo quien tiene la última palabra y quien decidirá qué senda seguir. Alguna vez leí en un libro las palabras que alguien dijo:
Juan 14:6: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí".
Ese libro es... La Biblia. Y ese hombre –si es lícito llamarle hombre– es Jesucristo.
La primera vez que leí ese pasaje... aún puedo recordar la cita: (Juan 14:6)... lo hice junto a... me sigue doliendo siquiera pronunciar su nombre en mi mente, fue junto a...
Eleiza.
Mi ya no tan amada Eleiza, la única amiga sincera que tuve, quien robó mi corazón y se lo llevó con ella. Por lo visto, olvidó regresar a devolverlo.
Ya ha pasado bastante tiempo, cinco años desde que se marchó. He aprendido a vivir sin ella, he aprendido a vivir solo, he aprendido a vivir con el dolor. Estoy estudiando, llevo un poco más de tres años en la carrera, pero me temo que es muy larga; sin embargo, nos están proponiendo algo que quizás nos beneficie: haremos un intensivo para culminar antes la carrera y lanzarnos al campo experimental.
El tiempo y la distancia me han enseñado a soportar la tristeza y a olvidarme de todo lo que me hace daño.
No debo encariñarme con nadie, no quiero enamorarme de nadie y por eso lo he evitado muchas veces. Bien sé, y me lo ha enseñado la vida, que todo aquello a lo que me ligo emocional y sentimentalmente algún día se irá. Nada de lo que se ve es eterno, todo tiene fecha de vencimiento y en algún momento tendrá que separarse de este plano. Ya no quiero sufrir más, por eso no quiero un amor mundano que no me hará ningún bien, sino más bien me destruirá lentamente.
Yo quiero un amor real, un amor sincero, un amor que sea de Dios, ese que no abandona, que no traiciona, que no te olvida, que siempre te ayuda a levantarte cuando estás caído. Pero, ¿cómo callar los gritos del corazón testarudo y terco? ¿Cómo hacer entender al alma? Imposible es para mí no sentir amor –amor mundano–, no puedo controlarlo.
La noche es larga y fría; tan solo puedo recordar y olvidar… olvidar lo que hace daño y lo que agobia mi alma por tanto tiempo. El sueño, por fin, ha llegado; es tiempo ya de dormir… y de vivir.
***
Una casa envuelta en llamas.
Todo se reduce a trizas.
Solo quedan grises cenizas y escombros por doquier; todo está destruido... pero...
¡¡Algo... algo sobrevivió al fuego abrazador!!
Es un cofre, el cofre de mi madre. Me dispongo a abrirlo, pero se aleja flotando de mí, se detiene debajo de un viejo árbol, el árbol de mi infancia, bajo el cual besé por primera vez a Eleiza, y me dispongo nuevamente a abrirlo, pero... ¿Dónde está la llave? No la encuentro, ¿dónde está?
¡Ah!...
No entiendo nada de lo que pasa, todo es muy confuso. Nuevamente, mis extraños pensamientos y mis sueños sin sentido y sin razón (o con ella) –esos que creía superados– vuelven a atormentarme. Las preguntas se agolpan en mi cabeza:
¿Qué debo hacer?
¿Adónde debo ir?
¿Con quién tengo que hablar?
¿Qué debo buscar?
Son tantas cosas, tantas las preguntas que no puedo responder, o mejor dicho... que no quiero responder por temor a descubrir algo que me haga daño. La última vez que descifré uno de mis alocados sueños, terminé por destruir mi vida y mi destino dio un sorprendente giro. Solamente quiero que amanezca pronto, volver a empezar.
Este es otro día en mi vida, uno que ya he dejado atrás.
La suave luz del sol que se escurre por las persianas nos ha despertado a todos... bueno, a casi todos: Jackson aún duerme y Erich se fue muy temprano a visitar un colegio. Ellos son buenos amigos, son buenos chicos. Ansío mucho que podamos comprar la casa donde viviremos; mientras tanto, vivimos todos como sardina en lata en la pequeña habitación que rentamos cerca de la universidad; al menos no estamos en el refugio.
Ellos, para mí, son muy buenas personas, se han vuelto mi nueva familia. Sin embargo, con Gabriela es distinto, Gabriela es...***
Sus besos tibios han interrumpido mis pensamientos, aunque, a decir verdad, solo pienso en ella, no importa dónde me encuentre. Ahora ocupa todos mis pensamientos, es una mujer única, una chica excepcional. Sé que, si bien me resistí a lo que sentía y muchas veces callé los gritos de mi corazón que me pedía que la amara, por fin sucumbí ante lo que siento, pues es más fuerte que yo.
Prefiero darme otra oportunidad y dejar ir lo que se fue.
Hoy Dios me ha enviado alguien mejor, nadie es imprescindible en la vida, solo Dios, Él ha puesto en mi camino a esta hermosa chica para que seamos felices juntos; realmente amo cada facción de su cuerpo y de su ser: su mirada, su sonrisa, su cabello y sobre todo su alma: limpia y pura como el agua cristalina.🌹🌹🌹
Holaaaa amigos, espero les guste este capitulo.
Mucho drama y amores perdidos y otros encontrados.
Espero sus comentarios.

ESTÁS LEYENDO
La Frontera del dolor.
RomantizmJeremías Davalillo puede parecer un chico como cualquier otro, pero no es así; vive una vida de mentira. Toda su infancia de perfección fue solo una ilusión, presagiada por los fantasmas del pasado de su familia: una a la que nunca debió pertenecer...