sept

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—¿Tú crees que ha aceptado por la maría?

—Seguramente.

—No le culpo —murmuró JJ—. ¿Qué día ha dicho que vendría?

—En cinco días —recordó, él asintió—, hay que decírselo a los demás.

—Si, y hay que ir por un par de cosas —añadió el chico para después mirarla—. Hay que seguir construyendo la tienda.

A Amelie le seguía sorprendiendo lo rápido que el tiempo pasaba y todo lo que se podía hacer con él. Si era honesta estaba algo sorprendida con la rapidez que estaban construyendo todo. La tienda de surf ya tenia los cimientos hechos, al igual que la de cebos. Aún había que colocar las paredes, y todo lo demás. Pero, si seguían así, en un par de meses tendrían el negocio abierto.

—Lo sé —asintió ella—, solo será hablar con algún profesor, y ver si me dejarán hacer el examen para sacarme el curso.

—¿Puedo hacerte una pregunta? —preguntó el rubio, le dio una rápida mirada a su novia, que asintió—. ¿Por qué quieres sacarte él graduado? —ella alzó sus cejas—. Solo Pope quiere, y...

—Porque tengo una buena media, y no sé si algún día querré estudiar en la universidad.

—Pero tenemos un negocio —explicó JJ, su mano se movió—, no hace falta que sigas estudiando.

—No es seguir estudiando —remarcó la palabra, después se encogió de hombros—, es acabar lo que empecé.

—Si, pero nunca has ido realmente —aseguró, Amelie ladeó su cabeza—, es decir... después de verano fuimos unas veces y... —sacudió su cabeza— y luego no volvimos.

—Lo sé, y los demás se han graduado y yo no —la nariz se arrugó y JJ bufó—. Quiero poder decir; tengo el instituto. Y, además, solo me quedan algunos exámenes.

—Si, pero llevas más de tres meses sin asistir —insistió el rubio, Amelie suspiró—. Desde que volvimos ni has pasado por delante.

—Si, pero ahora mi novio me lleva —sonrió un poco y dio la conversación por acabada—, y fin.

JJ dejó su mirada en la carretera y la castaña llevó sus ojos a la ventana. Tenia razón, claro que la tenia. Pero ella también. Sí, hacia meses que no iba al Instituto. Sí, Audrey ya se había graduado. Sí, los meses habían pasado y ni se había dado cuenta. Pero sacarse el instituto era algo que le debía a la Amelie más joven, esa que podía pasar un día sin dormir para estudiar después de trabajar. Al menos, tenia que intentarlo.

—Odio este puto sitio —se quejó al aparcar el chico, Amelie abrió la puerta saliendo.

—No tienes porque venir.

—No, si, claro que voy —aseguró el colocándose a su lado. La chica sonrió cuando este agarró su mano—. ¿Donde quieres ir?

—Creo que debería hablar con el director, ¿no?

—Probablemente —asintió el chico pasando entre los adolescentes—, pero no podré entrar contigo —Amelie le miró—. Numero uno de los castigados.

—Mi chico malo —se burló Amelie, JJ sonrió y soltó su mano cuando quedaron delante de la puerta del despacho.

—Te espero aquí —se sentó en la silla que estaba junto la puerta y asintió —. Estaré atento, por si necesitas algo.

Amelie asintió y dio un par de golpes a la puerta. Abrió tras unos segundos y el director alzó la mirada con sorpresa.

—Amelie Wilkinson —saludó casi bajo su aliento, escuchó la burla de JJ antes de cerrar—, cuando te pedí que vinieras a hablar conmigo me lo esperaba antes.

ᴀɴɢᴇʟ // ᴊᴊ ᴍᴀʏʙᴀɴᴋDonde viven las historias. Descúbrelo ahora