neuf

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—No por que mires el móvil todo el rato, te llegará un mensaje.

Amelie dejó de mirar la pantalla y sus ojos fueron al rubio, que tenia un tornillo entre sus dientes, poniendo una viga en la tienda de cebos casi construida. La castaña soltó un suave quejido y apoyó su espalda en el muelle acabado de construir hacia pocos días.

—Tendrían que haberme dicho algo ya —se quejó apoyando las manos en su frente—, ha pasado casi un mes.

El ruido del destornillador se escuchó y la chica se apoyó en sus codos. JJ llevaba unas gafas en sus ojos, el cinturón con las herramientas en su cadera y el guante en una mano. Amelie en aquellos meses construyendo Poguelandia había descubierto una cosa; lo mucho que el chico le atraía cuando hacia aquel tipo de cosas.

—Bueno, estarán ocupados —dijo dandole un rápido vistazo a la chica—, como nosotros.

—Si, pero... —acomodó el hilo del bikini y suspiró—, en la espera hemos hecho un muelle y los cimientos casi dos tiendas —señaló con algo de molestia—. ¿Qué hacen ellos?

—Yo que sé —se encogió de hombros y volvió a usar el destornillador—, joder la vida a los adolescentes.

—¿Necesitas ayuda, JJ?

—Si, Amelie no me está ayudando mucho —se burló el rubio a Pope y John B, que pasaron por el lado de esta.

—No decías lo mismo cuando me has pedido que me quitara la camiseta hace diez minutos —defendió ella entre la burla y la ofensa. JJ ladeó sus labios y su cabeza hacia ella.

—Podríamos poner el techo —comentó John B, sus ojos entrecerrados.

Pope se apoyó en el muelle, con sus manos se agarraron a las cuerdas, mirando a Amelie que se tumbó de nuevo. Sus ojos fueron al teléfono de nuevo y suspiró dejándolo a su lado al no ver una respuesta.

—¿Aun nada?

—Aun nada —murmuró con los ojos cerrados. Escuchó cómo JJ clavó otro tornillo.

—Ames —abrió un ojo ante la voz de John B—, tiene veinte mil dólares en la cuenta —señaló la cadera de esta—; por dios, que te arreglen ese tatuaje.

—¡Oye, no te pases! —exclamó el rubio señalándole. Amelie bajó sus ojos al tatuaje que sobresalía un poco de la cinturilla del pantalón y rio cortamente.

—Es feísimo.

—Lo es —apoyó Pope, Amelie se levantó y subió el pantalón.

—No lo es —aseguró JJ, la castaña alzó sus cejas cuando la mano con el guante del chico fue a su cadera y bajó un poco el pantalón—, es una obra de arte.

—Ummm, permite que lo dude.

—John, cállate, hombre.

—Suficiente —Amelie quitó la mano de JJ y volvió a subir su pantalón, John B rio un poco—. Es un tatuaje bonito.

—Seguro que lo es.

—¿Te vas? —se quejó JJ cuando Amelie se dio la vuelta tras mostrar su dedo corazón al castaño—. ¿Dónde vas?

—A ayudar a Kiara o a Sarah, o... —alzó sus brazos y los bajó, sus palmas chocando con los muslos, y después miró al chico, que bajó sus ojos el pecho de Amelie ante el movimiento—, a distraerme.

—Puedes ayudarnos aquí, con el techo —aseguró JJ, John B resopló con una sonrisa—. Ángel.

—Disfruta de verme ir —guiñó su ojo antes de darse la vuelta—, y no te caigas al subir al techo.

ᴀɴɢᴇʟ // ᴊᴊ ᴍᴀʏʙᴀɴᴋDonde viven las historias. Descúbrelo ahora