trente-deux

2.7K 232 239
                                        




White Ferrari — Frank Ocean (1 hour loop)







7007 PALABRAS DEL PRESENTE


John Booker Routledge supo que se equivocaba cuando pensó que echaba de menos una búsqueda de tesoro. El hecho de que las cosas escalaran de 0 a 100 sin darse cuenta. Vivir con esa adrenalina corriendo por sus venas y llenando su estómago de unas cosquillas que nada más podía conseguir.

La búsqueda de un tesoro era lo que le habia sacado de un pozo hacia casi dos años. Le había impulsado a aventurarse sin miedo, a vivir experiencias. A sentirse vivo.

Pero en el momento en el que su mejor amigo alzó un arma y apuntó a un policía; deseó estar en el sofá de casa viendo un programa aburrido mientras tenia la sensación de que los minutos parecían siglos.

No había salida; esta vez no. JJ había disparado a un policía. Alegaban también que había matado a una mujer. Habían tratado de robar un barco para huir, en vano.

Todo se estaba cayendo a pedazos, tan pequeños y afilados que no podía ni sostenerlos en sus manos para verlos con más claridad.

—Mira que disparar a un poli... —se quejó el castaño. La barca se movía con suavidad, o eso era en lo que JJ trataba de pensar ante el ruido de su mente.

—Otra vez... —murmuró entre dientes llenos de veneno el rubio. Dio una palmada y se giró hacia John B. Sintió más rabia arder en su estomago cuando vio la mirada de su amigo—. Les he disparado una bengala por encima; para retrasarlos, y lo he hecho.

—Nos has puesto en peligro —aseguró John B cuando JJ le encaró de manera desafiante. El de ojos azules quitó la mirada cuando su mejor amigo no lo hizo—. A todos. Estamos jodidos.

—¿Esto puede esperar? —preguntó Kiara exasperada—. Centremonos en cómo conseguir salir de aquí.

—No os he pedido a ninguno que me ayudarais —ignoró el pedido de la de rizos, pese que supo que quería ayudar a no formar una discusión de la que se arrepentiría. Volvió sus ojos a John B—. No quería que ninguno de vosotros me siguiera.

—¿Seguirte? —repitió incrédulo John B.

—¡Si, seguirme!

—¿Crees que teníamos otra opción, JJ? —el castaño alzó la voz de igual manera—. ¿Y Pope, eh? —señaló al chico, que estaba sentado sobre un tronco—. ¡Ha tirado la vida a la basura por ti!

—¡Pope, no sé porque hiciste eso, ¿está bien?! —se giró hacia él, gritando con frustración y enfado—. No te pedí que lo hicieras —miró a John de nuevo—. Ni a ti que te metieras, John B —negó con suavidad ante el silencio—. Pero siempre es mi culpa.

—¡Si es tu culpa!

—Si, siempre lo es...

—¡Es tu culpa! —dijo por encima de los murmullos del rubio—. ¡Igual que lo del Enduro!

—¡Pues marchaos! —perdió lo que quedaba de paciencia y le miró con rabia—. ¡Iros!

—¡Eso deberíamos hacer! —aseguró John B de igual manera. Le dio más coraje que JJ rodara lo ojos—. ¡Eso es lo que Amelie ha hecho bien, irse! —supo que ese nombre siempre conseguirá la atención del chico, que le miró con las cejas fruncidas—. ¡Estamos hartos de tus mierdas!

—¡Pues iros, no os he pedido una mierda! —exclamó—. ¡Yo tomaré la culpa, y lo haré encantado! —aseguró—. ¡¿Sabes porque? Porque mi vida ya se ha ido a la mierda!

ᴀɴɢᴇʟ // ᴊᴊ ᴍᴀʏʙᴀɴᴋDonde viven las historias. Descúbrelo ahora