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—Un mes —JJ alzó la mirada del bote de pintura blanca, y sus ojos fueron a Amelie, que miraba la pantalla de su teléfono—, un mes y nada.

—Estás empezando a obsesionarte —murmuró el chico volviendo sus ojos al bote de pintura, la castaña recargó la pagina y nada siguió sin salir—, no quiero imaginarme si vas a la universidad —sonrió un poco y la miró—. Suerte que no irás, ¿eh?

—No me obsesiono —negó con un poco de molestia, dejando el teléfono y después agarrando una manzana roja. JJ ladeó la cabeza sin mirarla—, no lo hago.

—Hace tres días hiciste que dejara de hacer mi trabajo en ti por que creías que te llegó un mensaje del instituto —señaló con su pincel y algo incrédulo. Amelie abrió sus ojos con fuerza—. Interrumpiste un trabajo que me encanta, no fue nada respetuoso.

—Oh dios.

—Lo sabes —dijo con algo de humor—, todo el día tendría mi cabeza entre tus piernas, como... 

JJ puso ambas manos en sus mejillas y las apretó, haciendo que sus labios se entreabrieran y que este sacara la lengua moviéndola de manera exagerada y haciendo que la castaña le diera un golpe en el hombro con las mejillas rojas. El soltó unas carcajadas ante aquello y negó con su cabeza. Amelie le dio un mordisco a la manzana y le dio un toque a la pantalla, que seguía sin notificaciones.

—Ames, cuando llegue, llegará —dijo el chico un poco más serio, Amelie ladeó sus labios—. Si en una semana no ha llegado, iremos a preguntar, ¿está bien?

—Si, pero... —suspiró y quitó la mirada. Escuchó el bote de pintura ser destapado—, pero, ¿y si no me dicen nada porque he suspendido?

Volvió sus ojos a él, que mojó la punta del pincel y después dejó salir el aire por su nariz sin mirarla. Sabia que su impaciencia comenzaba a ponerle nervioso, casi rozando el aburrimiento. Supo que jamás se lo diría, ni dejaría de escucharla.

Tenia razón; sí que estaba comenzando a obsesionarse. Cada mensaje que le llegaba hacia qué dejara hacer cualquier cosa que estuviera haciendo para mirar si la respuesta había llegado. Pero el chico, y los demás la ayudaban a distraerse bastante. Entre montar las tiendas, la casa. Comprar comida. Los quehaceres. Tomarse un descanso. Ir a pescar. Estar con JJ. Mirar el huerto y buscar cómo llevarlo. Todas esas cosas hacían que su mente se despejara un poco más.

—Bueno, entonces iré puerta por puerta y amenazaré a los profesores para que te aprueben —Amelie alzó sus cejas y abrió sus ojos con sorpresa. Ni siquiera había alzando la mirada de la tela negra al decirlo—, y tendrás el graduado del instituto y dejarás de estar preocupada todo el rato.

JJ alzó la mirada y sonrió un poco ante la mirada de sorpresa de la chica. El rubio dejó salir una risa airosa y después quitó la manzana de la mano de Amelie, dando un mordisco.

—Pero seguramente no tendré que hacerlo —dio otro mordisco y le devolvió la fruta. Amelie pestañeó y después dio una respiración profunda—, porque aprobarás.

—¿Sabes, JJ? —Amelie le señaló con la manzana en su mano y este la miró con atención. La chica mordió la manzana—. Confías demasiado en mis conocimientos —JJ resopló—, en serio. Creo que nadie confía tanto en mí como tú.

—Bueno, por algo soy tu mejor amigo, ¿no?

Amelie entrecerró sus ojos unos cortos segundos y después una sonrisa abarcó su rostro. JJ le guiñó su ojo y comenzó a pintar la tela.

—Creo que me voy a inspirar en ti para hacer a este pollo —comentó JJ, enderezándose. La chica bajó sus ojos a la tela, donde había trazos.

—Romantico —se burló Amelie dando un mordisco a la manzana. El rubio la miró y ladeó sus labios.

ᴀɴɢᴇʟ // ᴊᴊ ᴍᴀʏʙᴀɴᴋDonde viven las historias. Descúbrelo ahora