seize

2.7K 249 57
                                        



3435 PALABRAS DEL PRESENTE

JJ se preguntó que el hecho de que hubiera comenzado a llover cuando él había salido de casa era una señal. Si era una señal para decirle qué, quizás, debería quedarse en casa. No ir a casa de Amelie, de donde Cleo había vuelto hacia una media hora. Donde le había contado que estaba en el sofá del porche. Donde le había dicho que la chica tenia grandes y moradas ojeras. Si debía quedarse en casa cuando juró su amiga le contó que la castaña había dicho que estaba sola, y que tenia que quedarse así. Pero qué le echaba de menos, pero seguía dolida por todo.

Cuando paró la moto y quitó el agua de su pelo, supo que aunque hubiera habido un tornado no podría haberse quedado en casa.

A pesar de la lluvia que caía a cantaros pudo ver una colcha de flores en el sofá, con el relieve de un cuerpo bajo ella. Las suelas de las botas de JJ pisaron las piedras planas con dibujos hasta pisar los escalones. El chico se preguntó si a Amelie le daba igual que alguien estuviera ahí, que no escuchaba por la lluvia, o que no estaba bajo la sabana.

—¿Ames?

—No.

El rubio chasqueó su lengua y el pecho se le apretó. Dio otro paso hacia el sofá y no le hizo saber más para darse cuenta que no era el primer día que la chica se quedaba en ese sofá que llevaba en él porche diez años.

—Amy, escúchame...

—No.

—¿Qué haces aquí fuera? —preguntó dando una rápida vista fuera, donde la lluvia comenzaba a caer con más fuerza y cantidad—. Te vas a resfriar.

—No me importa.

—Amelie.

—¿Puedes...puedes irte? —preguntó con la voz en un hilo, bajo la colcha—, por favor.

Tuvo el impulso de querer destaparla de un tirón, de levantarla del sofá y meterla dentro de la casa. Pero se limitó a apretar sus labios y bajar la cabeza, buscando la paciencia que no tenia.

—Por favor, vete.

—Estás loca si crees que me voy a ir —dijo JJ, con un tono divertido. Pese que la situación no le pareciera ni una pizca divertida.

La chica no contestó y el rubio supo que estaba limpiando las lagrimas de sus mejillas ya tirantes. El estómago se le revolvió al llevar sus ojos a la puerta azul, que tenia la llave en la cerradura. Pudo visualizar a Rose abriendo con una sonrisa que arrugaba las esquinas de sus ojos. Volvió sus ojos al sofá, y soltó el aire por la nariz tratando de quitarse la sensación que le volvía a llenar.

—Ames, ¿podemos entrar?

—No.

—¿Puedo entrar en tu crisálida?

Se quedó con sus ojos fijos en ella hasta que vio cómo la colcha se abría un poco, y la mano de Amelie sobresalía. JJ se removió con un poco de nervios y no dudó en abrir más la apertura de la colcha y entrar en ella.

Sintió la respiración de Amelie tan cerca de la suya que dejó de respirar.

Tenia los ojos inyectados de sangre y llenos de lagrimas. La punta de su nariz estaba roja y tenia grandes ojeras. Los labios, a pesar de estar relamidos, estaban agrietados. Su pelo estaba en un moño desecho y tenia la mirada más triste que JJ pudo ver en mucho tiempo.

—Lo...lo siento, ángel —murmuró con las manos contra su propio pecho, al igual que Amelie. Los dorsos de sus manos rozaban—, realmente lo...lo hago.

ᴀɴɢᴇʟ // ᴊᴊ ᴍᴀʏʙᴀɴᴋDonde viven las historias. Descúbrelo ahora