— ¿Satoru?
Su nombre fue susurrado y llevado por la brisa suave del viento hacia sus oídos, aquello lo hizo temblar de emoción. Seguía teniendo el mismo tono melodioso y melancólico, todavía no lo había borrado de su mente.
El aire en la azotea era un sudario helado, cada ráfaga un suspiro espectral que danzaba alrededor de Satoru. Sus ojos, habitualmente brillantes y seguros, ahora eran dos pozos oscuros, buscando desesperadamente la figura solitaria al borde del precipicio. Allí estaba Suguru, su espalda tensa como una cuerda a punto de romperse, contemplando la sangrante despedida del sol.
Satoru sintió el peso de cada paso al acercarse, el eco de sus errores resonando en el silencio opresivo.
—Te encontré.... — su voz, quebrada y apenas audible, era un fantasma de su tono usualmente burlón. Intentó una sonrisa forzada, una mueca patética.
—¿Qué haces aquí? Cuánto tiempo ¿No? ¿Por qué tan pálido? ¿Viste algún fantasma? — la broma cayó plana, muriendo en el aire gélido. Sabía que era inútil, una cortina de humo barata para ocultar el incendio que lo consumía por dentro.
Suguru permaneció inmóvil, como una estatua de mármol tallada por la tristeza. Su silencio era un abismo donde las súplicas del peliblanco se perdían sin eco.
Con el corazón latiéndole con la furia desesperada de un pájaro atrapado, él avanzó.
—Geto, por favor....mírame — suplicó, la urgencia tiñendo su voz.—Sé que....sé que lo arruiné todo. Las palabras que te dije....eran veneno, lo sé. No había verdad en ellas, solo mi propia estúpida arrogancia, mi ceguera imperdonable
— las palabras se agolpaban, luchando por salir, cada una un fragmento de culpa afilada.
Lentamente, como si el peso del mundo descansara sobre sus hombros, Suguru se giró por completo. Los ojos de Satoru se encontraron con los suyos, y sintió como si el tiempo se detuviera. No había ira, ni siquiera resentimiento palpable.
Solo una extensión infinita de dolor, una melancolía tan profunda que amenazaba con tragarlo entero. Era como mirar el vacío estrellado, hermoso y terriblemente distante.
—Geto.... —El nombre escapó de sus labios como un suspiro ahogado. Se acercó, sus manos temblaban incontrolablemente, anhelando el contacto que ahora parecía un recuerdo lejano, un privilegio perdido.
— Yo te amo. Dios mío, Suguru, mi amado salvador, te amo tanto que duele. Eres....eres cada latido de mi corazón, cada respiración. Sin ti, solo hay un vacío frío, una existencia sin luz....
Las lágrimas, calientes y amargas, comenzaron a trazar surcos en sus mejillas. No se molestó en detenerlas. Eran la manifestación física de su arrepentimiento, la prueba tangible de su dolor.
— Fui un monstruo. No vi tu sufrimiento, tu oscuridad....Estaba tan ensimismado en mi propia maldita perfección que debía de tener que no me di cuenta de que te estabas desmoronando a mi lado. Y yo....yo fui quien te dio el último empujón — su voz se quebró, un sollozo desgarrador rasgando el silencio.
Cayó de rodillas frente al azabache, la dignidad hecha trizas bajo el peso de su culpa. Sus manos buscaron las de Suguru, aferrándose a ellas con la desesperación de un náufrago, pero se detuvo, él era un vil pecador, no tenía el derecho de tomar aquellas manos sanadoras y puras, solo se sujeto como pudo de su cintura, como si fuera un niño que había tenido una pesadilla.
Claro que la tuvo, su pesadilla recurrente, donde su amado desaparecía sin dejar rastro, dejándolo solo en aquella cama donde consumaron su amor, ahora vacía, él se hallaba roto y solo, clamando por un nombre, el cual nadie respondió, ese era su peor pesadilla, perder su única forma de amar.
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❝𝐀𝐦𝐨𝐫 𝐄𝐭é𝐫𝐞𝐨❞ || [𝘚𝘶𝘨𝘶𝘴𝘢𝘵𝘰]
Fanfiction°ʚ✩ɞ° Él quería morir.....Él quería vivir Él no tenía esperanzas.....Él sí las tenía Si él era la luna.....Él era una estrella Si él era la noche.....Él era el día Ambos eran totalmente diferentes Pero se complementan a la perfección Sin embargo el...
![❝𝐀𝐦𝐨𝐫 𝐄𝐭é𝐫𝐞𝐨❞ || [𝘚𝘶𝘨𝘶𝘴𝘢𝘵𝘰]](https://img.wattpad.com/cover/360468477-64-k245402.jpg)