El impacto sacudió cada fibra de su ser, un dolor punzante que lo recorrió de la cabeza a los pies. Pero la presión del cuerpo de Satoru sobre el suyo fue una caricia bienvenida, una confirmación palpable de que estaba a salvo.
El aire luchaba por entrar en sus pulmones, pero la visión del rostro del peliblanco, ahora lleno de sorpresa y pánico, fue suficiente para silenciar cualquier queja.
Sus manos temblorosas se alzaron para acariciar las mejillas pálidas de él, sus pulgares limpiando las últimas lágrimas.
— Satoru....¿estás bien? — su voz era un susurro ronco, apenas audible. Sus ojos temblaban, apenas podía verlo, todo se tornaba un poco borroso.
La mirada de Satoru se clavó en la suya, una mezcla de shock y una intensidad que le robó el aliento. Trató de reincorporarse, sin embargo, la cabeza le daba vueltas, como si tuviera esas horribles resacas después de haber bebido toda la noche.
— Suguru... ¿por qué...?
No había reproche en sus ojos, solo una pregunta silenciosa, un eco del mismo asombro que lo embargaba a él. ¿Por qué lo había hecho? Después de la pelea, después de todo el dolor infligido, ¿por qué se había interpuesto en su camino?
La respuesta era tan simple, tan visceral, que dolía.
—Porque....porque eres tú, Satoru — Sus dedos se aferraron con más fuerza a su rostro, como si temiera que desapareciera. Las gotas frescas de sangre de su amante caían por el calor de sus mejillas, el sabor metálico danzando en su boca que trataba de tomar cualquier respiro con desesperación.
— Eres mi maldición y mi bendición, mi tormento y mi paz. Eres cada respiro que tomo, cada latido de este estúpido corazón que no deja de amarte, incluso cuando debería odiarte....
Sus ojos se llenaron de lágrimas que no había sentido venir, lágrimas de alivio, de dolor persistente, de un amor que se negaba a morir.
— No importa lo que digamos, no importa cuánto peleemos, no importa cuánto me duelas....no puedo dejar que te lastimen. Eres....eres todo lo que tengo, Satoru. Mi mundo entero se reduce a ti. Si tú te vas....no queda nada.
Su agarre se intensificó, una necesidad desesperada de aferrarse a la única constante en su caótica existencia.
— Te necesito, ¿entiendes? Te necesito de una forma que me aterra, de una forma que me consume. Eres la droga que me mantiene vivo, el veneno que me está matando lentamente. Y aún así....aún así, prefiero morir contigo que vivir un solo día sin ti.
Su voz se quebró en un sollozo ahogado.
—Así que sí, Satoru. Te salvé. Porque eres tú. Aun con todo lo que pasó....no puedo evitar amarte. No puedo evitar querer protegerte. Eres mi obsesión, mi dependencia absoluta. Y aunque nos destruyamos mutuamente, prefiero arder contigo que extinguirme solo en la oscuridad — su mirada era un ruego silencioso, una confesión desesperada de un amor que trascendía la lógica y el dolor, un lazo irrompible forjado de la cercanía y tormento.
—Maldito estúpido — gruñó el peliblanco golpeando su pecho entre sollozos, el ruido fue capaz de alertar a algunas personas que empezaban a llegar de poco a poco. Nadie se atrevía a ayudarlos, eso solo lo enfureció.
Sus ojos tan adoloridos, observaron como el culpable de esto quería escapar aprovechando la multitud de hipócritas y chismosos que se reunían, esto no lo dejaría pasar, debía de alcanzarlo y hacer que pague por siquiera atreverse a tocarlo. Lo mataría una vez que lo atrape.
—¡Geto! ¡Ese hijo de perra va a escaparse, necesito ir por él! No te duermas ¿Sí? — anunció Satoru entre jadeos, dando una suave caricia al rostro de su amante, quién al verlo irse corriendo, intentó tomar su mano, pero fue en vano. Él era demasiado rápido. Quedó inconsciente por la caída.
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❝𝐀𝐦𝐨𝐫 𝐄𝐭é𝐫𝐞𝐨❞ || [𝘚𝘶𝘨𝘶𝘴𝘢𝘵𝘰]
Fanfiction°ʚ✩ɞ° Él quería morir.....Él quería vivir Él no tenía esperanzas.....Él sí las tenía Si él era la luna.....Él era una estrella Si él era la noche.....Él era el día Ambos eran totalmente diferentes Pero se complementan a la perfección Sin embargo el...
![❝𝐀𝐦𝐨𝐫 𝐄𝐭é𝐫𝐞𝐨❞ || [𝘚𝘶𝘨𝘶𝘴𝘢𝘵𝘰]](https://img.wattpad.com/cover/360468477-64-k245402.jpg)