1 mes y 8 días después del cumpleaños de Isa.
Perspectiva de Isadora White
La nieve crujía bajo mis botas mientras caminaba entre los árboles. El frío cortaba mi piel, pero el silencio del bosque tenía algo de calma. Llevaba un rato juntando ramas secas cerca del arroyo helado, las manos entumecidas y rojas, pero no podía volver sin leña. La cabaña estaba helada.
Cargué el montón de ramas contra mi pecho y regresé por el camino que conocía de memoria. Me sentía cansada, con la cabeza en otra parte, pensando en Theo y en los días que pasaban demasiado lentos sin noticias. Había dicho que vendría antes de Año Nuevo. Yo sólo esperaba que no se retrasara otra vez.
Cuando la cabaña apareció entre los árboles, algo en mi pecho se tensó.
La puerta estaba entreabierta.
Me quedé inmóvil por un segundo, el corazón golpeándome con fuerza. Aceleré el paso, solté la leña en la nieve y corrí hasta la entrada.
-¿Charlotte?- llamé, alzando la voz.
El interior estaba revuelto. Las mantas del sillón tiradas, la mesa caída de costado, y algunos papeles del estante volando con la brisa que entraba por la puerta mal cerrada.
-¡Charlotte!- grité más fuerte, ya con la garganta apretada.
Revisé cada rincón de la cabaña. Nada. Ni un rastro de ella. El abrigo que solía colgar en la pared no estaba. Ni sus botas.
Salí de nuevo, con los pies hundiéndose en la nieve, los ojos nublados por el miedo.
-¡Charlotte!- grité con todas mis fuerzas.
No hubo respuesta. Solo el eco, y el viento.
Me adentré en el bosque, sin pensar, tropezando con las raíces heladas, llamándola una y otra vez. Sentía que el corazón iba a salírse de mi pecho. Todo dentro de mí era desesperación, como si una parte de mí supiera que algo horrible estaba pasando. Que no estaba sola.
-¡Charlotte por favor!- volví a gritar con la voz quebrada.
Pero solo el bosque me contestaba, con su silencio helado.
La nieve seguía cayendo, fina, silenciosa, implacable.
Mis botas se hundían con cada paso, y mis lágrimas ya estaban tan frías como el viento.
El bosque parecía infinito, hostil, como si quisiera tragarme entera y esconderme de la verdad que no quería enfrentar: que algo le había pasado. Que no la iba a encontrar nunca más.
-Por favor...- susurré temblando- Por favor, que esté bien...
Seguía avanzando sin rumbo, entre ramas secas y troncos blancos, cuando una voz firme cortó el aire:
-¡No te muevas!
Me quedé helada
Levanté la mirada y, entre los árboles, vi una varita apuntando directo a mi pecho. Alguien se acercaba con paso firme. El corazón me dio un vuelco.
-¿Harry...?- dije.
Él frunció el ceño al oír mi voz.
-¿Isadora?- preguntó, desconfiado.
A su lado apareció Ron, igual de alerta, con la varita también en mano. Hermione los alcanzó segundos después, con el ceño fruncido, preocupada.
-¿Qué haces aquí?- soltó Harry, con la voz dura- ¿Nos estás siguiendo? ¿Te envió Nott?
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𝐎𝐉𝐈𝐓𝐎𝐒 𝐕𝐄𝐑𝐃𝐄𝐒 | 𝑻𝒉𝒆𝒐𝒅𝒐𝒓𝒆 𝑵𝒐𝒕𝒕
Fanfiction¿Qué pasaría si existiera una prostituta en Hogwarts? Y peor aún... ¿Qué pasaría si Theodore Nott se enamora de ella? Historia Completa. Queda prohibida cualquier copia o adaptacion sin mi permiso‼️ No hay historias de este estilo en la comunidad de...
