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Omnisciente

La puerta se abrió y Sukuna supo que se trataba de Megumi sin necesidad de mirar, reconocía el ruido de sus pasos sobre el piso y hasta la velocidad en la que abría la puerta, ni se diga su aroma, no había ni un solo gesto que no conociera de su omega.

— No me gustó — dejó una caja de madera oscura en el escritorio frente a su esposo, este lo abrió y ahora sí le vio a los ojos.

— Acaba de llegar ayer, Megumi — el omega no se inmutó ni cambió su gesto inconforme, para cualquier persona era un rostro difícil de leer y distinguir, no para Sukuna — y no parecías disgustado —

— No lo quiero — ¿De que hablaban? En el interior de esa caja había un hermoso brazalete adornado con cristales y piedras preciosas, cada una más bella y lujosa que la otra, todas en tonos claros y brillantes.

— ¿Qué es lo que no te gusta? — levantó una ceja sin entender.

— El color, has que lo cambien —

— Megumi deja de joder, estas cosas no se pueden solo devolver y ya — Sukuna no compraba joyas de otras personas, no, él mismo comisionaba las piezas como lo son collares, anillos, brazaletes, broches y demás que tanto él como su omega usan, no había iguales ni comparables, su gusto era refinado y costoso — esto está hecho para ti, tonto, tal vez dberias mostrar algo de agradecimiento... preferiblemente de rodillas , omega —

— Sigue sin gustarme — no iba a cambiar de opinión — y no lo usaré —

— ¡Pues no lo uses y ya! — Megumi levantó una ceja.

— ¿Entonces no hay regalo para mi? — Sukuna sonrió sabiendo perfectamente lo que su Megumi hacía, molestar solo porque si — ¿No puedes pedir otro que si me guste? —

— Eso toma tiempo... —

— Pues esperaré, mientras no usaré esto y quiero algo nuevo — el alfa ya no quiso responder y tampoco le importaba mucho discutir por joyas — págales más para que se apresuren — Sukuna miraba a Megumi con diversión casi queriendo reír — ¿te da pena o no puedes pagar? —

Pero ese tipo de burlas no las iba a aceptar.

Se levantó como una sombra que se tragó a la del otro, no fue brusco ni parecía enojado y se le acercó hasta acorralarlo contra el escritorio, el omega solo lo dejó pasar y mantenía un gesto sereno.

Había peligro más no sentía miedo en sí, sabe hasta donde puede empujar los límites de su alfa, con que cosas puede jugar y con cuales no, cuando doblegarse en un instante y cuando seguir presionando, iba a ser el colmo que después de tanto tiempo no supiera lidiar con su esposo.

En cada una de sus discusiones Sukuna se encargaba de echarle en cara todos los lujos y privilegios con los que vive, si él iba a tomar esa postura pues entonces Megumi haría que esos reclamos tengan sentido y justificación, pidiendo cada capricho que cruzaba su mente, ya sean regalos, joyas, adornos, fina vestimenta y caros servicios, por el dinero ni se preocupaba, él solo exigía y si no tenía lo que quiere regresaba a ser ese omega arisco y desapegado.

Obviamente Sukuna no es un tonto al que Megumi pueda manipular y ya, ambos formaban parte del juego, al alfa le parecía entretenido y nunca se molestó en gastar mucho en su omega aun sabiendo que su intención era fastidiar.

— Habla con cuidado, amor — primera advertencia.

— Y también quiero que venga el sastre, otra vez — continuó como si nada.

— Estuvo aquí en la mañana — gruñó.

— Se me ocurrieron nuevas cosas — hasta Megumi se encontraba insoportable a sí mismo, si estuviera en el lugar de Sukuna ya se habría cacheteado, sorpresivamente cuando las peticiones se trataban de cosas materiales al alfa no le generaba indignación o enojo, solo cierto tipo de desespero — su trabajo es venir cuando es necesario, ¿No? — Sukuna apretaba el escritorio.

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⏰ Última actualización: 6 days ago ⏰

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Loyal (SukuFushi)(omegaverse)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora