capítulo 37.

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08/Diciembre/2021

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08/Diciembre/2021.
Londres-United Kingdom.

Siento mi telefono vibrar como por la sexta vez desde que pise suelo londinense, la brisa fría de Londres me da de lleno en la cara apenas salgo del aeropuerto. El aire húmedo y helado característico de aqui se cuela hasta mis huesos y hace que cualquier otra cosa se sienta ajena a todo... a mí. Arrastro mi maleta detrás con cuidado y suelto un bufido enorme cuando este comienza a timbrar con fuerza, de verdad se siente como un recordatorio donde se me avisa que no olvide todo lo que traigo encima.

Sin embargo, por un par de minutos decido ignorar todo esto y darle un vistazo al cielo grisaceo, me encargo de pedir mi uber hasta mi hotel y cuando ya han aceptado mi viaje es que por fin le hecho un vistazo a las notificaciones.

Miro mi teléfono y suspiro fuertemente cuando me doy cuenta de los siete mensajes de Cassie, los dos de Polly, los tres de Charles, uno de Carlos y los once.. ¡ONCE! de Max.

Aprieto mis labios fuertemente y les envio un breve -ya aterrice.. te llamo en el hotel- a Polly a Cassie y a Charles. Les hecho un vistazo a los de Max y le envio un sticker furioso antes de asegurarle que estare en EAU pronto... o eso espero. Y despues abro el de Carlos, que resulta ser una imagen, de Anne, sonriendo enormemente sentada con el microfono en mano en la sala de conferencias.

COntesto simplemente con una carita con corazones y vuelvo a guardar mi telefono porque no se que decir y sinceramente no quiero leer un "¿cómo vas?" cuando ni yo sé cómo estoy. Porque si algo he aprendido en los últimos días, es que a veces también se vale dejar de responder. También se vale no tener ganas de ser nada para nadie.

Y supongo que a veces.. en días como estos esta bien solamente ser Amelia Morgan para el mundo.

.

Siento que han pasado horas cuando por fin camino por las calles empedradas de Londres, reconozco de inmediato y sonrio nostalgicamente cuando recuerdo como he paseado por estas mismas calles que me veian llorar cuando venir a Londres era mi mejor plan.

El cielo está completamente nuublado, gris plomo, como siempre. Y por primera vez en semanas, no me duele estar sola.

Me meto al primer café que reconozco, el de la esquina. "the elder press cafe" me da la bienvenida nuevamente, con sus paredces de tabique, colores calidos y piso de madera... el olor es tan familiar que no puedo evitar pedir lo que siempre pedia cuando venia aquí, me siento en una de las mesas que dan a la calle y suspiro al darme cuenta de que estoy en el mismo sitio donde alguna vez esperé a papá, a Max, incluso a Charles y a Carlos.

Hoy no espero a nadie. Solo a mí.

Sonrio agradecida cuando llega mi flat white acompañado de una rosquilla, observo a la gente pasar con prisa, con vidas que parecen más ordenadas que la mía. Y me río bajito, porque sé que es mentira. Porque estoy segura de que todas las vidas estan jodidas de alguna forma, todas tienen fantasmas que recordar.

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