POV. CARLOS.
30/Noviembre/2021.
Madrid - España.
Mitch está sentado en la alfombra frente a mí, concentrado en los bloques que coloca con un cuidado casi obsesivo uno sobre otro. Lo observo desde mi escritorio mientras intento enfocarme en los papeles que tengo frente a mí, pero mi mente divaga haciéndolo de verdad imposible.
Mitch es tranquilo, cuidadoso, siempre tan diferente a Anne que parece literalmente un torbellino de energía cada vez que la veo, es obvio que le encanta la atención, le encanta hacer ruido y sobre todo los gritos, ama con locura gritar de repente aunque sus palabras sean escasas. Los dos son tan distintos, pero el amor es igual de intenso con ambos.
Mitch pudiera ser un recordatorio constante de los errores que cometí, pero también de lo mucho que puedo aprender de ellos. Lo miro y me pregunto si algún día entenderá todo lo que pasó antes de que naciera, o si querrá saber por qué su vida empezó de esta manera.
¿Anne querrá saber qué ocurrió con ella?
El sonido de la puerta al abrirse me saca de mis pensamientos. Ana entra como alma que se la lleva el diablo, cerrando la puerta detrás de ella con un golpe que me hace mirar hacia arriba. Su expresión lo dice todo: está molesta. Mitch también lo nota, levantando la vista de sus bloques, pero decide ignorarla al instante no tomándole importancia.
Ojalá pudiera hacer lo mismo que mi hijo.
—¿Puedes explicarme cómo puedes estar tan tranquilo? —dice, cruzándose de brazos y acercándose a mi escritorio.
Dejo el bolígrafo sobre la mesa y me recuesto en la silla, suspirando.
—No sé de qué hablas, Ana —respondo, aunque por su tono ya me doy una idea.
Ella da un par de pasos hacia mí, sus tacones resonando en el piso.
—De Amelia —suelta, sin rodeos. Mi pecho se tensa al escuchar su nombre. Ana empieza a caminar de un lado a otro, su frustración es muy palpable —¡No contesta mis llamadas y se supone que tiene que asistir a las pruebas conmigo! ¡Lo prometió! ¡Mierda! ¡Es que ni siquiera se despidió de mí!
No respondo. Sé que es mejor dejar que siga antes de intentar decir algo.
Aprieto los labios y suspiro enormemente llevándome mi vaso de agua con hielos a los labios.
Puedo sentir aun las manos hormiguandome recordando la sensación maravillosa de volver a tocarla, de acariciar su rostro, de ahuecar su mejilla y de sostenerla de su cintura.
Dios santo.
—...Antes era mi mejor amiga. Me contaba todo, ¿sabes? Ahora apenas me dice lo que pasa por su cabeza y cuando lo hace no me gusta lo que escucho.
Carraspeo la garganta y me recompongo en mi asiento.. mierda.
La mueca de Ana solo hace que comience a negar con mi cabeza, definitivamente no quiero hablar de Lea con mi hermana.
—¿Y qué tiene que ver eso conmigo? —pregunto, aunque sé que mi participación en esto no es algo que Ana vaya a ignorar.
Se detiene frente a mí y me señala con el dedo totalmente furiosa.
—Todo el mundo sabe lo que realmente pasa, Carlos. Lo que siempre ha pasado. No la has dejado de amar y eso la tiene atrapada. ¡Está confundida! ¡Su cabeza está hecha un caos y ni siquiera piensa con claridad porque se siente comprometida a quedarse justo donde está!
Sus palabras me golpean como un puñetazo. Aprieto la mandíbula y desvío la mirada hacia Mitch, que sigue jugando como si nada.
—No digas tonterías, Ana...
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TWO GHOSTS
FanfictionLIBRO DEL ONE SHOT -CARLOS SAINZ- Para Amelia Morgan dejar atrás todo le resulto más facil que pedir explicaciones. Pero todos sabiamos que en algun punto, en algun momento el presente la iba a alzancar. Traicion: La palabra traición se refiere al a...
