Capitulo 52.

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E. Karmaland. Mansión de las cabezas disecadas. 

Cuando Vegetta cerró la puerta de la mansión detrás suyo, después de la inquietante visita a esa mansión asimétrica, solo quería irse a dormir y olvidar todo lo que aprendió en ese lugar. Siente el nudo en la garganta, una piedra en la boca del estómago y unas absurdas ganas de llorar.

Vio la vida corta de un niño — un hijo amado, tan amado que esa habitación se pudre de agonía y tristeza por su ausencia.— en un solo lugar. La mansión asimétrica es grande, tan grande como la suya, y la ubicación de esa habitación es extraña. Ni tan lejana ni tan cercana. En el centro mismo de la mansión.

Tragando saliva, suspiro con todo el cuerpo preparado para irse a dormir. Lo que encontró, sin embargo, es a Willy sentado en el sillón cerca de la ventana con los brazos cruzados. La quietud de toda esa imagen le hizo detenerse abruptamente.

Vegetta comenzó a sentirse peor, recuerdos de aquel día empezaron a filtrarse en su mente. El día en que Willy tomó su decisión, donde la suya no valió y donde dos corazones se destrozaron. Ahora no solo quiere irse de allí, quiere salir corriendo.

— ¿Saciaste tu curiosidad? — preguntó Willy con el tono tan plano como el silencio que rompió.

¿Qué?

— ¿A qué viene eso? — cuestionó Vegetta, se sacudió la tensión de su cuerpo que no sabía que se estaba formando. Dejó la mochila a un lado de la puerta de golpe, el sonido retumbó en el comedor.

— Dejaste la mansión a las 10 de la mañana, te vi yendo a la casa de tu contraparte y regresaste a las... — se miró el reloj que Vegetta no sabia que tenia en la muñeca.— 4 y media de la tarde ¿Saciaste tu curiosidad?

Todo este interrogatorio está haciendo que el poco humor que tenía se esfumara rápidamente. Vegetta no se considera un hombre temperamental, de hecho, tiene buen autocontrol de ira. ¿Molestarse por minideses cuando las cosas no salen como él quiere? Si, le sucede mucho, con los compañeros que tiene ¿Pero verdadera ira? No. Puede contar con los dedos de una sola mano cuántas veces le sucedió.

Y frente suyo tiene a la única persona que le provocó dos veces.

Si. — respondió con los dientes apretados, se giró para subir las escaleras.

¿Si? ¿Es lo único que vas a decir? — la pregunta no fue lo que lo detuvo, fue el tono condescendiente y burlón.

Vegetta frunció el ceño, se giró de golpe y presionó su lengua contra su mejilla, inhalando profundo para no decir algo de lo que pueda arrepentirse. Willy lo está mirando fijamente obviamente esperando que reaccionara, como siempre. Sus ojos tienen ese brillo analítico que tiene cuando espera una respuesta que sabe de manual.

Su ex es brillante en muchas áreas, la empatía y las emociones no están en esa lista. Siempre engañandose a si mismo con la lógica para no enfrentar sus propios sentimientos, lo mismo ocurrió con ellos. Sin aceptar sus propios errores, terminando porque no era tenía lógica que siguieran juntos. En vez de intentar arreglarlo, darse a sí mismos una oportunidad para mejorar, para Willy ya no tenía sentido.

Vio la nota que dejó esta mañana sobre la mesita de luz, perfectamente iluminada. La parte racional de su cerebro le dice que este interrogatorio viene de la preocupación, de su propias acciones, pero solo lo pensó antes de irse a dormir. Ahora, en cambio, está sintiendo los primeros efectos de su propia ira en como aprieta sus manos antes de cruzarse de brazos.

— ¿Qué esperas que diga, Willy? — cuestión Vegetta, vio cómo el cuerpo de Willy se congeló medio segundo antes de levantarse.

— "Saldré por un rato, no se preocupen" — cito con las manos en alto, hizo un gesto de comillas con los dedos.— ¿Tengo que recordarte dónde estamos? ¿Qué peligro representa tu contraparte?

Side to side || Ruwigetta. ||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora