Capitulo 12.

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Bajar por el ascensor no fue un problema, bajar sin Willy si lo fue. Su amigo frunció tanto el ceño que Rubius se preguntó si se le partiría la cara por hacerlo, quiso quedarse a su lado tercamente. Sin embargo, alguno de los dos tiene que quedarse a vigilar a Mangel y al chico.

Soltó el aire que estaba conteniendo en sus pulmones cuando Willy finalmente acepto a quedarse, miro hacia arriba enojado, parecía que quería matar con la mirada al otro Mangel incluso si no estuviese cerca. Saco su espada de la mochila ilegal de la Hermandad — Vegetta definitivamente no puede esterarse de esto. — y con una última mirada bajo de los antifaces compartida bajo por el ascensor.

Una vez abajo se puso de puntillas de inmediato cuando una espada estuvo por partirlo a la mitad. Dio unos cuantos pasos hacia atrás queriendo alejarse de su contrincante.

Una sonrisa se lineo en sus labios.

— ¿Oh? — soltó al mirar a la adolescente frente suyo.

Una chica, aproximadamente de 15 a 17 años, sostiene una espada de diamante encantada y le mira frunciendo el ceño ferozmente. Su cabello rubio muy rezado brilla bajo las luces de las velas, su postura demuestra años de práctica. Sus ojos brillan de una lealtad ciega al otro Mangel.

No importa por donde lo mires, quiere rajarme el cuello. — pensó para sí, una mirada rápida alrededor le dijo que es la única cuidando el lugar.

¿Tienen tantas confianza en sus habilidades para dejarla sola? Eso será un gran problema, considerando que solo tiene una espada de hierro, sin encantar, y Willy se quedó con las pociones.

— ¿Quién eres? — pregunto ella con brusquedad, se le nota nerviosa y confundida. — el Maestro Mangel no permite a nadie aquí.

Rubius prefirió mantenerse en silencio. Se levantó lentamente viendo como ella se tensó y avanzo apuntándole con la espada. Decidió aprovecharse de su estado nervioso.

— ¡¿Quién eres?! — prácticamente gruño mientras ataca.

Su espada de hierro puede aguantar unos 10 u 15 golpes antes de que se rompa, tiene que acabar esto rápido. Cuando la espada de la chica golpeo la suya él hizo que esta se deslizara por la hoja y cayera directo al suelo. A un segundo de golpearle la nuca para dejarla inconsciente, la chica se tiro al suelo y rodó para esquivarlo. Bien. Puede que la haya subestimado un poco por ser joven.

Inhalo preparándose para perseguirla pero la puerta la cerca de ellos se abrió de repente y golpeo a la chica justo cuando se levantó. Cayó al suelo con un sonido sordo.

Sussi saco su cabeza por el borde y miro a sus lados confundida.

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Nadie, realmente nadie, pudo haber detenido la carcajada que salió de su garganta.

— ¡Señorita! ¡¿Señorita, se encuentra bien?!

Escucho la voz de Sussi a través de su propia risa y se obligó a dejar de reír, porque se está quedando sin aire muy rápido. Con una sonrisa persistente en sus labios y con su humor elevado por los cielos se acercó hasta la niña que mira alarmada el cuerpo de la chica en el suelo.

— Sussi. — llamo, Sussi se dio vuelta la llamado y sintió una mano revolverse el pelo en una especie de caricia. — eres una niña muy buena.

— ¿Lord flores? — pregunto Sussi sacando la mano de su cabeza con un puchero, le reconoció al instante por su voz, el híbrido está seguro. — ¿Que hace aquí?

Side to side || Ruwigetta. ||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora