Capitulo 1.

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E. Karmaland es un pueblo de costumbres no tan claras a primera vista, los hombres visten de camisas, sacos, pantalones de masilla, zapatos puntiagudos y las mujeres con el vestido más ostentoso, muchas capas de tela, perlas de diamantes en sus orejas y cuellos.

Sus calles no son de tierra, las casas tienen dos pisos, no hay árboles en el pueblo y nadie sale sin un antifaz en su cara. Las sonrisas son retorcidas, moletas, vacías. Demasiados modales al hablar y nadie es sincero en ningún aspecto. Rubius pudo saber estas cosas en solo una hora de caminar por el pueblo.

Sus cosas cambiaron al momento de pisar la entrada, su máscara se convirtió en un antifaz de encaje negro que en su lado derecho tiene unas plumas azul oscuro, así como su ropa paso a ser una camisa del mismo color que las plumas dentro de un pantalón tiro alto. Sus manga tienen volados y sus zapatos combinan con su pantalón.

El cofre que los dioses le dieron se transformó en algo llamado maleta que tiene mucho espacio, tanto que pasa las mochilas de Ender que tiene Vegetta, en su mundo son ilegales. Aquí usan muchas cosas que está seguro que son ilegales.

Después de entrar en pánico con la desaparición de su máscara descubrió que está en la maleta, guardada casi al final de esta, solo un suspiro tan grande que mujeres y niños le miraron. —

El pueblo donde fue enviado no es solo otro mundo, es otra realidad. Una que se olvidó de la belleza de la naturaleza. Las únicas cosas rusticas que se ven son los cultivos fuera de la ciudad, algo que Vegetta gritaría ilegal. Con otra realidad se refiere a que existen las mismas personas, los mismos lugares y tiempos pero con distintas decisiones.

Planeando que hacer a partir de ahora, entre sus cosas buscar casa y leer el libro de los dioses, algo le llamo la atención. Se quedó mirando desde lejos como el Lolito de esta realidad — puede o no haberse asustado cuando lo vio. — pide ayuda por una explosión en el molino, todos y cada uno de ellos se negó. Chicas revoloteando sus vestidos lejos del lugar y hombres ignorándolo al pasar.

La cara de Lolito 2.0 fue marchitándose con cada negación, hasta parecía preguntarse porque perdió el tiempo en preguntar. Lolito no tiene puesto un antifaz, tampoco lleva ropa ostentosa. Sin embargo, Rubius no quiere confiarse. Si bien no mostró los impulsos psicópatas que tiene el Lolito que conoce, no significa que este sea el Santo Grial.

Miro el libro que los dioses le dieron, tomara su decisión después leer el libro. Tomo una respiración profunda, sentándose sobre la maleta y comenzó a leer. Con cada palabras sus ojos se abrieron entre sorprendido y asustado, los dioses quieren que purifique a un jodido mundo. Sin querer leer más — esta seguro que solo seguirá con historias individuales de cada héroe y E. Karmaland en general. — estuvo a punto de cerrar el libro, hasta que la voz de Lolito llego sus oídos.

— Si pueden ayudar con cualquier cosa se los agradecería, esto ira a los suministros de invierno del pueblo. — pidió hablando con unas señoras que parecen reacias a dar dinero. Parece tan derrotado con la situación que Rubius abrió la historia individual suya.

Todavía no afectado, haciendo todo lo posible, buena persona. — pensó asintiendo con la cabeza, agarro sus cosas tan rápido que volvió a llamar la atención de los demás.

Al estar unos metros de distancia Lolito parecía estar al borde de las lágrimas, como si estuviese soportando esto desde hace meses — años. — y sin ninguna mejora. Froto sus ojos fuertemente desarmando su largo pelo en el proceso.

Rubius se aclaró la garganta despacio, la cabeza de Lolito se levantó de un latigazo. Tomando unos cuantos diamantes, hierro y oro de su mochila — que ahora es demasiado elegante para su gusto. — los metió en una bolsa de cuero y se los lanzo. Lolito los atrapo sorprendido, unas cuantas lágrimas saltaron de sus ojos, se aferró al dinero fuertemente.

Side to side || Ruwigetta. ||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora