Capitulo 54.

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E. Karmaland. Valle de los Lamentos.

La conversación que siguió fue, probablemente, la conversación más incómoda y tensa que haya tenido Rubius en mucho tiempo. La primera vez fue aquella donde su papa le enseño sobre el sexo a una temprana edad, una mezcla de biología e imaginación dramática para que lo entendiera. La segunda fue cuando se convirtió en el mensajero y puente de los Dioses.

La cara de Luzu pasó por muchas emociones mientras escuchaba, parecía que quería sostener algo puntiagudo y clavarlo en su yugular. Y, hey, Rubius puede entenderlo pero es él quien vino a ayudarlos en el lío que se metieron.

Este Luzu es la confirmación final de que los Dioses de esta Karmaland tienen la culpa, no quiere poner su fe en conflicto. La negación nubló su juicio, tanto así que se negó a considerarlo, se negó a pensarlo ¿Cómo podría siquiera considerarlo? ¿Cómo podría poner su fe y a sus Dioses en cuestión? Él, quien en vida y en muerte, respira la virtud que le fue entregada.

Pero al final, su fe siempre es más grande que las dudas de su mente.

Su antifaz vibró un poco y Rubius dejó que el consuelo de sus propios Dioses lo llenara. Ellos si son buenos, ellos si los aman, ellos si los protegen, ellos si les da un propósito.

— El nombre nos queda perfecto. — dice Luzu con ironía, hizo una mueca con la nariz. — Karmaland.

— Nadie se salva. — comentó Fargan con un encogimiento de hombros.

Rubius respira hondo por la nariz, dejando que los malos pensamientos se deslicen de su mente como un niño por un tobogán de agua. Estar en el Valle — ahora que no tiene en quien concentrarse, a quien salvar para no pensar. — lleno de viejos recuerdos hace que quiera transformarse completamente en oso y regresar a la mansión. Aunque este Luzu fue informado — la versión editada de la misión, la misma que le dio a Fargan. — no se ve de mejor ánimo que antes, al contrario.

Tiene más razones para estar enojado.

— Me imagino que tu Karmaland debe ser el paraíso para que te escogieran para ayudar. — murmuró Fargan su mirada fija en lo que está haciendo, cortando la carne para cocinar. Es jodidamente eficiente con el cuchillo.

— Tienen muchas diferencias. — acepto Rubius, todavía, mirando el Valle.

Ahora que puede ver mejor el lugar, puede ver las diferencias. El tipo de madera que usaron para las cabañas, los colores y hasta las plantas de los alrededores. En esencia las mismas distribuciones de casas, los graneros más apartados y tienen más caña de azúcar en los bordes, tiene los ligeros diseños de Lian Xuelian.

Es tal y como Magnus, el tesorero del Valle, evitó en su mundo. Rubius sabe quién fue el líder de este Valle incluso sin que se lo digan, alguien que olía a codicia descarada en cada paso que daba. He Yuehe, el Faisán dorado, que fue uno de los hermanos de armas de su líder.

Rubius negó con la cabeza, por esto no le gusta el Valle. Le hace recordar cosas que lleva años guardando, años de ni siquiera pensarlos y que pensó que había dejado en el pasado.

— De todos modos, no se cuales serán sus planes desde ahora pero tengo que volver al pueblo. — aviso Rubius, camino hasta donde están sus cosas.

Ellos no eran parte del plan, Fargan y Alexby si lo eran. Lo más probable es que estén viajando a Karmaland lo más rápido posible, es un milagro que la Mansión esté al borde del pueblo y ellos dos tienen la mala suerte de llegar tan lejos.

— ¿Para planear la salvación de este mundo? — preguntó Fargan en broma , hizo un gesto con la nariz que le recuerda fuertemente al suyo.

— Entre otras cosas. — contestó encogiéndose en hombros con ligereza, acomodando la mochila en su espalda .

Side to side || Ruwigetta. ||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora