Te conocí en Buenos Aires, bajo la sombra de los viejos edificios, con el canto de los aves a nuestro alrededor, la brisa de la lluvia mojando nuestros cuerpos y el destino acompañándonos.
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¡Hola! ¿Cómo estan?
Gracias de todo corazón a cada lector y lectora que me acompañó en esta historia. No hay palabras suficientes para expresar lo que significó para mí leer sus comentarios, ver sus votos y saber que alguien, en algún lugar, estaba disfrutando de lo que escribí.
A mi abuela, por enseñarme que las historias tienen el poder de sanar y acompañar. A mi papá, por su apoyo silencioso pero constante, y por creer en mí incluso cuando yo dudaba.
Y por supuesto, a ti, que llegaste hasta el final: gracias por formar parte de este pequeño universo que creamos junt@s. Nos vemos en la próxima historia 💫