Capítulo 26

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Isabella POV

La mañana amaneció nublada, como si el cielo también cargara con la tensión que flotaba desde hacía días.

Después de la presentación oficial a la manada, había dormido poco. Me desperté antes del amanecer y pasé un buen rato en la ducha tratando de despejarme. Me sentía con el estómago revuelto. No por malestar, sino por algo parecido a... respeto. Peso. Realidad.

Había sido reconocida por toda una manada de licántropos como su futura Luna. Personas que no me conocían de nada, que habían vivido en la oscuridad, exiliados, despreciados... y aún así, me ofrecieron su lealtad sin reservas. Solo por ser la compañera de su Alfa.

Era abrumador.

Y, al mismo tiempo, reconfortante. Por primera vez en años, no me sentía fuera de lugar.

Pero la calma no duró mucho. A nadie se le podia olvidar la incertidumbre que asediaba a la manada, y mucho menos a Killian, quien dio por terminada la ceremonia, pidiendo a todos que respetarán el toque de queda para que ningún miembro quedará fuera de la vigilancia y pudiera surgir un malentendido por el que inculpar a la manada.

Una vez terminé de ducharme, me vestí con ropa cómoda y salí al salón, donde encontré a Killian de pie, de espaldas a la chimenea apagada. Estaba con los brazos cruzados, los ojos clavados en el vacío. Se giró al oírme entrar.

—Buenos días —dije, con voz algo áspera por la falta de sueño.

—Buenos días —respondió, bajando un poco la tensión de sus hombros al verme.

Me fijé en sus marcadas ojeras.

—¿Has dormido algo? Me parece que no te metiste en la cama anoche —cuestioné.

Me había inquietado al despertarme y notar que el lado de la cama donde debía haber estado Killian seguía intacto. Anoche me había ido a dormir antes que Killian, ya que había dicho que quería revisar unos documentos antes de dormir.

—Se me pasó el tiempo y cuando me di cuenta era muy tarde, así que dormí en el sofá. No quería despertarme —murmuró, mientras rodeaba mi cintura con sus brazos, trayéndome a él.

Me acurruqué en su pecho, confortada por su calor.

—Gracias, pero no hacía falta. La próxima vez ven a la cama. El sofá no debe de ser muy cómodo. Ademas... —dijo, pausadamente. Acaricie su mejillas con mi mano—, te. eché de menos anoche.

Killian sonrió en respuesta, depositando un casto beso en la palma de mi mano. Aún así, su rostro seguía serio. Más que de costumbre.

—¿Ha pasado algo? —pregunté, estrechándole entre mis brazos un poco más.

—He solicitado una reunión con el jefe de la investigación del Consejo. Me han confirmado que ya ha llegado al territorio. Está de camino.

Asentí.

—¿Y vas a reunirte con él aquí? —pregunté.

—Sí. Quiero que vea que no tenemos nada que esconder.

Hizo una pausa, como si estuviera pensando si decir lo siguiente o no.

—Y me gustaría que estuvieras presente. Si tú quieres.

Me sorprendió su propuesta. Quizá me consideraba en todo esto más de lo que esperaba. Podía ser un poco tonto pensar así después de que claramente asegurará mi puesto como su Luna, pero se sentía bien que él viera que esto me afectaba también y que, a lo mejor, podía ayudar de alguna manera.

Alfa de roguesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora