Mi mate.
Lo había encontrado.
De repente, apareció frente a mi un hombre, pero no me dio tiempo a mirarle bien cuando él estrelló sus labios contra los míos.
Mi primer instinto fue colocar mis manos en su pecho para empujarlo, pero esa deliciosa fragancia volvió a mi.
Este hombre era mi mate.
Él llevó sus manos a mi cintura, atrayéndome hacía si mismo.
Podía sentir cada curva de mi cuerpo encajando con el suyo. Se sentía perfecto. Como si ese fuera el lugar en el que siempre debí estar.
Llevada por la emoción, envolví mis brazos alrededor de su cuello y correspondí su beso.
Su lengua saqueó mi boca. No era un beso suave y lento. No. Era uno lleno de necesidad. Duro y salvaje.
Y me encantaba.
Entonces comenzó a caminar, obligándome a retroceder hasta que choqué contra lo que debía ser el lavabo del baño.
Sus manos pasaron de estar en mi cintura a agarrar la parte trasera de mis muslos para empujarme encima del levabo, sentándome en este.
Yo envolví mis piernas alrededor de sus caderas para atraerlo hacia mi.
Podía sentir su dureza presionando mi intimidad, mojándome.
Lamenté no haberme puesto el vestido. Lo único que deseaba era sentirlo más, sentirlo en mi piel.
Mi mate debía pensar lo mismo ya que sus manos agarraron mi culo con firmeza para frotarse contra mí.
Era innegable lo excitada que estaba.
Mi gemidos era ahogados por sus labios. No dejaba rincón sin recorrer. Parecía que quería consumirme, poseer todo de mi. Y yo estaba encantada de que lo hiciera.
Sus gruñidos me emocionaban y me hacían sentir un sentimiento primario de necesidad, como si lo que ocurría entre nosotros fuera lo más importante del mundo.
No podía negar que éramos mates.
Siempre había escuchado sobre esa conexión especial que compartían los compañeros. Pero sentirla era diferente. Nada que hubiera podido imaginar jamás.
No quería que esto terminara, pero me estaba quedando sin aire, así que nos detuvimos.
Pero antes de separarme, él le dio un ligero mordisco a mi labio inferior, tirando de el. Esto envió descargas a mi intimidad, haciéndome latir de necesidad.
Apoye mi cabeza sobre su hombro mientras nos abrazábamos.
Mi respiración estaba acelerada y me tomó unos minutos volver a la normalidad. Casi me habría avergonzado de mi misma sino fuera porque mi mate estaba en la misma condición.
Podía sentir los acelerados latidos de su corazón, y eso, inesperadamente, me dio una sensación de satisfacción. Como si eso fuera la prueba de lo que provocaba en él.
Yo me apreté más contra él, envolviéndome en ese aroma a bosque. Mis labios rozaron su cuello por un momento, provocándole un estremecimiento.
Resistí el impulso de sacar mis colmillos y marcarle. No era el momento ni el lugar.
No sabía cuanto tiempo había pasado. Quizá unos pocos minutos, quizá más. Seguíamos abrazándonos sin decir nada, aunque no sentía que fuera necesario.
Él pasaba constantemente sus manos por mi espalda, deleitándome con la forma en que recorría la curva de mis caderas. De vez en cuando, iba más allá para darle un suave apretón a mi culo, sacándome más de un suspiro.
De repente, la puerta se abrió.
Yo levanté la cabeza de mi escondí sorprendida por la interrupción.
Era Maze.
Ni siquiera había pasado adentro. Se quedó clavada en su sitió, mirándome sorprendida.
—Yo... lo siento —susurró, visiblemente avergonzada—. Venía a ver porque tardabas tanto y...
No terminó la frase. Simplemente se giró y se marcho sin decir nada más.
Mierda.
La repentina llegada de Maze me había devuelto a la realidad.
La comida. Todos debían de estar esperándome. Seguramente, el hermano de Kate ya había llegado.
Puse las manos en los hombros de mi mate y lo empujé ligeramente para apartarlo de mí.
Él no puso ninguna resistencia. Retrocedió unos pasos, lejos de mí.
Sentí frío justo en los lugares que él estaba tocando y reprimí el deseo de acercarlo de nuevo.
Me agaché rápidamente a recoger mi bolso, que debía haber tirado al suelo sin darme cuenta.
Una vez de pie, me giré hacia mi mate.
De repente olvidé lo que iba a decirle.
En todo ese tiempo no había podido mirarle bien. Me había mantenido pegada a él y en ningún momento tuve curiosidad por ver como era.
Y como me arrepentía.
ESTÁS LEYENDO
Alfa de rogues
Lupi mannariIzzy asiste junto a su amiga Maze a "la reunión", un evento que solo ocurre cada 10 años donde los licántropos de todo el mundo pueden encontrar a su mate. Sin embargo, Izzy y Maze ya han perdido la esperanza de encontrar a su pareja predestinada, p...
