Isabella POV
El aire era denso. Asfixiante.
Una especie de calor invisible me rozaba la piel como si me estuvieran presionando contra una pared invisible. Un aroma tan intenso, tan salvaje y masculino me envolvió de golpe que por un momento me quedé sin aliento.
Sabía exactamente lo que era.
Mi lobo interior se estremeció al instante.
Sentí cómo mi piel se erizaba y el pulso se aceleraba con fuerza. El aire olía a madera quemada, a tierra húmeda, a fuego contenido. Era su olor. El de Killian. Lo reconocería incluso si me perdiera entre mil aromas.
Pero no era solo eso.
Era su poder.
Lo estaba soltando con una intensidad que jamás había sentido antes. El tipo de feromonas que solo un Alfa puede desprender cuando está reclamando lo que considera suyo.
Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente. Un escalofrío caliente me recorrió entera, mezclando deseo, confusión y una electricidad que me hizo morderme el labio para no gemir. Era casi ridículo... pero su presencia en el ambiente, su energía, me volvía loca. No me intimidaba. Me encendía.
Quería acercarme a él. Tocarlo. Reclamarlo tanto como él me estaba reclamando a mí.
Y eso me asustaba un poco.
—Killian... —susurré, girándome hacia él.
No me miró. Estaba con la mandíbula tensa, los ojos encendidos, observando a Robert como si fuera una amenaza real.
Una amenaza a su territorio.
A su pareja.
A mí.
Fue entonces cuando lo entendí.
Estaba celoso.
No por lo que Robert había hecho. Sino por lo que yo había hecho. Por abrazarlo. Por tocar a otro licántropo, y además soltero, en su presencia. Su instinto de Alfa lo había interpretado como una provocación.
Vi a Robert tambalearse hacia atrás, y supe que no aguantaría mucho más.
Su rostro estaba pálido, empapado de sudor. Sus colmillos apenas se habían asomado por reflejo defensivo, pero su cuerpo no respondía. No podía moverse.
Mi mate lo estaba aplastando con su presencia.
—¡Killian! —dije con más fuerza, dándole un paso—. ¡Ya basta!
Mis palabras lo alcanzaron al fin. Sus ojos se movieron hacia mí, y por un segundo noté la lucha interna reflejada en ellos. Su respiración era pesada, pero finalmente parpadeó, como si volviera en sí. Respiró hondo, y el olor en el aire empezó a disiparse poco a poco.
El ambiente se aligeró, aunque el calor que me había dejado en la piel seguía ahí, ardiendo.
Robert exhaló profundamente y cayó sentado sobre sus talones, tratando de normalizar su respiración. El color empezaba a regresar a su rostro.
Di un paso hacia él por instinto, pero detuve mi mano en el aire. No me atreví a tocarlo. No después de lo que acababa de pasar. Era mejor no provocar otro brote de celos de Killian.
—Robert... —murmuré, con el estómago hecho un nudo—. ¿Estás bien?
Él asintió apenas, pasándose una mano por la cara. Estaba visiblemente afectado, pero no enfadado. Su voz salió entrecortada.
—Estoy... bien. Solo... necesito un momento.
Me agaché a su lado, cuidando de mantener la distancia.
—Lo siento mucho —dije rápidamente, bajando la voz para no avivar más tensiones—. Robert, perdona a Killian. No fue... no fue su intención hacerte daño.
Levantó los ojos hacia mí y sonrió débilmente.
Intentó levantarse, y se tambaleó un poco, pero se sostuvo por sí solo. Se pasó una mano por el rostro y me miró con una expresión cansada, pero serena.
—No tienes que disculparte por él, Isabella. Lo entiendo. Fue instintivo. Él es un Alfa. Tú eres su compañera. Supongo que ese abrazo fue demasiado para él.
Sentí mi cara arder. No por el abrazo, sino por la violencia con la que Killian había reaccionado. Por cómo Robert había tenido que arrodillarse frente a él sin haber hecho nada malo.
Me apretó el estómago la mezcla de vergüenza y agradecimiento. Me giré hacia Killian, que seguía en silencio. Su postura era rígida, pero su expresión ya no era la de un animal a punto de saltar. Había recuperado el control... aunque no parecía arrepentido.
Le lancé una mirada clara.
Él me sostuvo la mirada durante un segundo eterno, y luego caminó hacia nosotros.
—Lamento lo que hice —dijo en tono bajo pero firme—. No es personal. Fue una reacción territorial. No debí dejarme llevar así. Espero que puedas comprenderlo.
No era una disculpa empapada en remordimiento, pero al menos era directa. Lo justo.
Robert lo observó durante unos segundos. Y luego asintió.
—Lo hago. Créeme que sí. No es la primera vez que veo algo así. Aunque... tampoco tan fuerte. —Lanzó una sonrisa leve, como para aligerar el ambiente.
No me atreví a reír. Estaba demasiado avergonzada por lo que acababa de pasar. Por mí. Por Killian. Por la incomodidad de Robert.
—Lo entiendo. No es la primera vez que me pasa algo así. Pero sin duda ha sido... la más intensa —murmuró con una pequeña risa, claramente forzada. Luego se puso de pie, aún algo tambaleante—. Será mejor que me retire.
Asentí, tragando la incomodidad.
—Gracias por entenderlo —murmuré, queriendo salir ya de esa situación—. Y por no tomártelo a mal.
—No te preocupes —respondió él.
Me dedicó una última mirada y salió por la puerta con paso firme, aunque aún algo tenso.
Y entonces, nos quedamos solos.
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Alfa de rogues
LobisomemIzzy asiste junto a su amiga Maze a "la reunión", un evento que solo ocurre cada 10 años donde los licántropos de todo el mundo pueden encontrar a su mate. Sin embargo, Izzy y Maze ya han perdido la esperanza de encontrar a su pareja predestinada, p...
