CAPÍTULO 39

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  Este capítulo está dedicado a                    AlejandraVazquez103 🥰

           La calma antes de la tormenta...
                 
             ANDREA ANDERSON:

Nunca pensé que algún día despertaría con esta sensación; sintiéndome totalmente plena, sin preocupaciones, o el recuerdo constante de mi pasado taladrandome en la cabeza recordandome que en cualquier momento la vida me podría devolver al lugar de donde tanto trabajo me costó salir.

Hoy por primera vez en toda mi vida me desperté sin miedo, sin angustia y sin la necesidad de tener que aprovechar el tiempo de libertad que tenía al máximo.

Siempre iba a millón a cada momento, disfrutaba de los pequeños instantes como si fueran los últimos con temor a que Octavio o el mismo Alex le pusieran fin a la pequeña calma que sentía.

También he notado que llevo días sin esas pesadillas que me atormentan desde que tengo uso de razón, nunca he logrado saber de qué tratan ya que cuando despierto no recuerdo nada, pero me dejan lo suficientemente agitada y alterada como para notar que no son nada agradables y esas pesadillas desaparecieron desde el día que dormí por primera vez con Cristhian.

Justo ahora estoy frente al enorme espejo que se encuentra en la habitación que es de Cristhian en la mansión que tiene la familia Anderson en California cerca de la playa. Aquí es donde pasaremos nuestra luna de Miel, toda una semana para nosotros solo.

Me es imposible no devolverle la sonrisa a la chica del espejo, esa a la que le veo un brillo en los ojos que nunca antes había tenido, esa que por primera vez puede decir que ya no está sola y que es feliz.

Siento unas manos pasarse por mi cintura y llevarme hacia tras hasta que mi espalda choca con su pecho y él reparte pequeños besos por mis hombros.

— Señora Anderson, debo decirle que está usted muy hermosa.- me dice cerca de mi oído en un susurro.

— Muy halagador - miro nuestro reflejo — Pero señor Anderson, debo recordarle que estoy completamente desnuda, así que no creo que sea muy objetivo.

—No imagino un mejor traje para tí que tú propia  desnudez - si creía que era imposible que una simple frase hiciera que me estremeciera de pies a cabeza estaba totalmente equivocada.

Comenzó a recorrer mi cuerpo con sus manos hasta que llegó a mi tatuaje; y se detuvo justo ahí, donde me empezó a acariciar con la yema de los dedos el ave que tapaba aquello que no me gustaba ver, ni sentir.

— No sabes cuánto me gustaría meterte de nuevo en la cama y no salir hasta que tuviéramos que regresar a Nueva York, pero me prometí que te llevaría a nuestra primera cita.- me dijo sin parar la caricia y aunque quise olvidar lo que hacía no pude.

Lleve una de mis manos y separé sus dedos del ave, nuestras miradas conectaron a través del reflejo del espejo.

— Lo siento - espero que realmente vea la disculpa en mi rostro — Pero no me gusta que me toquen el tatuaje - juro que me siento mal, pero es algo que va más allá de mi misma. Se que es injusto que habiéndo él tatuado mi marca en su cuerpo yo no permita que él toque la mía, pero repito, es algo que me supera.

— No estoy acariciando tu tatuaje.

— Lo se - aún sujeto su mano — Estás tocando mi cicatriz y la odio, me hice el tatuaje justo para olvidarme de que estaba ahí.

— A mi me gusta - ¿Cómo dijo? — No me malinterpretes - reconoció el desconcierto en mi rostro — Obviamente preferiría que nuca hubieras tenido que pasar por esto - safo su mano de la mía y volvió al lugar de donde la aparte hacía unos segundos — Sin embargo ni tú, ni yo podemos cambiar el pasado y está cicatriz para mí es la prueba de tú fortaleza y valentía, para mí, es el recordatorio de que quisieron acabar contigo y no pudieron, yo la siento como la marca que demuestra que sobreviviste.

POR UN CONTRATO Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora