CAPITULO 49

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CRISTHIAN ANDERSON.



‎Desde luego que Elisabeth tiene mucho que explicarme. Si piensa que se va a ir de rositas encubriendo las locuras de Andrea está mal.


‎Ya son pasadas las diez de la noche y no es normal que no sepa nada de mi mujer, no voy a permitir que se convierta en una costumbre que ella no sea capaz de siquiera enviarme un mensaje diciendo dónde está o a qué hora llegará. No puede desaparecer sin dar explicaciones  sabiendo su estado y más con Derek en paradero desconocido.


‎— Adelante - escucho que mi primo dice luego de llamar a la puerta de su habitación, así que entro listo para que Eli me diga dónde está su querida amiga.


‎— ¿Y bien? - le pregunto a ella cruzandome de brazos en medio de la habitación.


‎— ¿Qué pasa? - me pregunta haciéndose la desentendida.


‎— Sabes perfectamente a lo que vine Eli.- mi primo mira a su esposa y luego me mira a mi sin entender nada.


‎— ¿Me pueden explicar que sucede? - nos pregunta él ahora.


‎— Sucede que son pasadas las diez de la noche y Andrea no da señales de vida. - le explicó.


‎— ¿Cómo? ¿Aún no ha regresado?


‎— No y tampoco me responde las llamadas ni los mensajes y para variar Eliot tampoco me toma las llamadas que le hice hace un rato.


‎— En la cena dijiste que estaba con una amiga - me recuerda Damián.


‎— Mentí para que los abuelos no se dieran cuenta de que no tengo ni la más mínima idea de dónde está mi esposa. Sin embargo tú querida esposa apoyó mi mentira lo cual me confirma que ella a diferencia de mi si sabe dónde está su amiga.


‎— ¿Amor tú sabes dónde está? - le pregunta él.


‎— No - dice con total tranquilidad.


‎— No te creo - la señaló con mi dedo índice ya perdiendo la poca paciencia que me queda.  — Ustedes dos son inseparables es imposible que no sepan la ubicación la una de la otra en todo momento.

POR UN CONTRATO Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora