CAPÍTULO 55

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ANDREA ANDERSON

‎No puedo decir que descanse, pero al menos estoy segura de que dormí unas horas. Cuando desperte, Cristhian estaba a mi lado abrazándome; por su mirada, puedo jurar que no pego el ojo en toda la noche.

​Está de más decir que no quiero ni pensar en lo que paso ayer, o más bien, en lo que ví. Solo quiero regresar a Nueva York lo antes posible.

​Salgo del cuarto de baño luego de una ducha que, para ser honesta, me aclara bastante las ideas. Y con aclarar me refiero a que me niego a llorar. Sé que ya lo he dicho antes, pero definitivamente ya no puedo más. Ahora no soy solo yo; están mis bebés y ellos son mi absoluta prioridad. Al final, las lágrimas y las lamentaciones no van a solucionar nada, ni harán que las cosas cambien.

​—Sirenita —Cristhian está en el centro de la habitación, totalmente cambiado y arreglado—. Tenemos que hablar.

​—¿Por qué será que todas las malas noticias siempre empiezan con un «tenemos que hablar»? ¿Qué pasó ahora?

​—Primero necesito que estés tranquila. Recuerda que ni tú ni los bebés se pueden alterar.

​—Te prometo que mantendré la calma.

—Bien —él se sienta en una esquina de la cama y yo me acomodo a su lado, haciendo un esfuerzo real por cumplir mi promesa—. Anoche, después de que lograras quedarte dormida, recibí una llamada.

​—¿De quién?

​—De Alexsa.

​—¿Para qué quería hablar contigo tan tarde?

​—Me llamó para decirme que tenemos que regresar hoy mismo a primera hora a Nueva York —no entiendo nada—. También para alertarnos de que Alex ya sabe que estás embarazada. Nos tiene controlados; sabe que anoche te vio un doctor y tiene conocimiento de que ese mismo médico te va a revisar hoy por la mañana. Alexsa me aconsejo que no permita que ese doctor, ni ningún otro de aquí, te toque.

​—¿Te aconsejo?

​—Sí. Es raro, pero eso es exactamente lo que me dijo.

​—No entiendo... ¿Por qué Alexsa te diría algo así?

​—Al parecer quiere evitar algo que ella sabe que puede suceder. O más bien, algo que sabe que su abuelo es capaz de mandar a hacer.

​—¿Desde cuándo Alexsa se preocupa por mí?

​—No lo sé, pero de lo que sí estoy completamente seguro es de que ella sabe mucho más de lo que nos hace creer a todos.

​—Pues no nos vamos a mover de aquí hasta que hable con ella.

​—Me parece que es mejor que nos vayamos y hablen ya desde Nueva York —insiste él, preocupado—. Aquí no me fío de que Alex intente una locura.

​—Cristhian, no. Ya me cansé de jugar al gato y al ratón. Creo que es hora de que Alexsa y yo nos quitemos las máscaras para ver qué tanto sabe.

​Él suspira, midiendo mis palabras.

​—No estoy de acuerdo, pero sé que necesitas respuestas y quizás ella sea la única que te las pueda dar.

POR UN CONTRATO Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora