ANDREA FISCHER:
Estamos a solo pocos minutos del hogar de los abuelos de Cristhian, no hemos hablado mucho desde que el avión despegó en Nueva York y así está mejor, para ser honesta no es porque este nerviosa de conocer a los padres de mi futura suegra, es más bien porque me tiene llena de angustia volver a Miami.
Pensé que por el hecho de que estaremos a una hora de distancia del lugar donde vivía desde los ocho años hasta los veinte no me preocuparía, sin embargo desde que aterrizamos estoy con un nudo en la garganta que no me permite respirar, y si a eso le sumamos el momento que experimente junto a Cristhian está misma mañana me dejó con las emociones por las naves.
Sería tonto y estúpido de mi parte mentirme a mi misma diciéndome que lo que sea que este sintiendo con respecto a Cristhian es producto de mi imaginación, mayormente porque no puedo esconder, ni justificar el hecho de que la piel se me ponga chinita cuando sus ojos recorren mi cuerpo o cuando me toca. Menos puedo tapar el Sol con un dedo cuando me besa y siento que me tiembla el alma. Definitivamente Cristhian está creando algo en mi y estoy muerta de miedo, es algo que nunca había sentido y que es totalmente desconocido, mi cerebro no logra ponerle un nombre.
Aunque lo que realmente me molesta y me aterra no es sentir todo este popurrí de emociones, sino el simple hecho de que nunca antes me había pasado con nadie, ni siquiera con Martin que fue con quién más tiempo íntimo he pasado y con quién llegué a desarrollar algún tipo de sentimientos, o creía que había desarrollado algun sentimientos, pero estoy muy segura que nada fue tan fuerte como lo que provoca en mi Cristhian.
-¿Vez eso de ahí? - me pregunta Cristhian sacándome de mis pensamientos. Enfoco mi vista a donde se dirige su atención y ante nosotros se ve la entrada de la que probablemente sea la casa de sus abuelos.
- Si.
- Pues es nuestro destino, la casa de mis abuelos.
Omar entra por un pequeño camino de gravillas y aparecen dos señores como de unos sesenta años, quienes supongo sean los padres de Irina, nunca he visto fotos de ellos, pero el señor de cabello gris tiene rasgos que he visto en Irina, así que no dudo que sea su padre.
Marcos se acerca a la camioneta y nos abre la puerta, Cristhian baja primero para luego ayudarme a mi, no he terminado de acomodar mi bolso cuando siento que alguien tira de mi y me envuelve en un abrazo bastante fuerte.
- Abuela se supone que me deberías de abrazar y saludar a mi primero - protesta Cristhian - Digo tu nieto soy yo.
- A tí ya te he visto mucho, pero a esta hermosa joven no - le responde su abuela medio en broma cuando se separa de mi y va a los brazos de su nieto, juro que no lo suelta hasta que la piel de Cristhian comienza a tornarse morada por la falta de oxígeno.
- Abuela me vas asfixiar - protesta él, se une al abrazo el señor de pelo gris y es cuando la abuela se separa.
- Me llamo Sonia Jenner - me dice - Ya que este impresentable no nos ha presentado, lo hago yo.
-¿Cómo la voy a presentar si no me dejabas respirar ?- la señora Jenner le pone los ojos en blanco y centra su atención en mi nuevamente.
- Yo soy Andrea.
- Si Irina nos ha dicho maravillas de tí, primero como su asistente personal y ahora como la futura esposa de mi nieto.
- Sirenita - Cristhian me toma de la cintura y aproxima su cuerpo al mío, entre sentir su mano tocandome y escuchar el apodo que utilizo está dejando en jaque toda mi estabilidad emocional.- El es Flavio Jenner, mi abuelo - el señor Jenner entiende su mano para saludarme y yo le respondo el saludo.
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POR UN CONTRATO
Romantik✅EN FÍSICO Y EN DIGITAL A TRAVÉS DE AMAZON Dicen que el presente solo dura un segundo y que toda tú vida puede cambiar en ese mismo tiempo. Justo eso le pasó a Irina, su vida cambió radicalmente, de una forma que ni ella misma esperaba . Irina Jenn...
