CAPÍTULO 33

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ANDREA FISCHER.

Siento que el día ha sido intenso, al menos para Cristhian y para mí. No hemos vuelto a estar solos ni un segundo. Cuando recibí las flores y la nota estaban sus abuelos con su tía y sus primos.

No puedo decir que el momento fue incómodo porque mentiría, de hecho si me piden que exprese con una sola palabra como se sintió todo, solo podría decir "único" y es que realmente así es como me hace sentir Cristhian "única"

Con él no quiero solo sexo, para ser más exacta, con Cristhian al inicio no buscaba ni siquiera  sexo, siempre supe desde que lo conocí que nunca debía meterme en su cama, algo me decía que era un gran peligro para mis planes de "no involucrar al corazón" y mi instinto no se equivoco.

¿Cuánto tiempo de paz luego de nuestro problema en Tailandia necesite para sentir esto que estoy sintiendo por él?

Un mes.

Solo un maldito mes.

Es verdad que ha sido un mes muy intenso y lleno de cambios, pero...joder...era obvio que me iba a enamorar, no entiendo cómo siquiera me sorprende ese hecho, yo misma cuando lo ví por primera vez lo supe, mi cuerpo y mi cabeza me gritaban "huye" y en ese momento lo hice, pero la vida te pone en situaciones de las que no siempre podemos escapar y el firmar un contrato matrimonial es una de esas situaciones y enamorarme ahora más que nunca complica todo.

Una vez leí que no era una buena idea mezclar los negocios con los sentimientos, sin embargo en ese libro no ponía que hacer para que tu corazón supiera que no se debían mezclar tales cosas.

— ¿Qué tal te pareció el recorrido por las tiendas?- me pregunta Katia.

— Genial...- justo en ese momento entran al salon Sandro, Flavio y Cristhian, los tres riendo a más no poder, incluso Cristhian se aparta un lágrima de su rostro sin dejar de partirse de la risa con su primo.

— Dios mío nunca pensé que vería esto. - dice Katia.— No se que me da más ternura si ver a mi primo feliz o verte a ti sonreír por verlo a él ser feliz.- sus palabras me sacan de mi pequeña burbuja.

— ¿Qué?

—Mirate - señala a mi cara.

—¿Qué tengo?

—Nada, solo la cara de una mujer que está total y completamente enamorada del hombre con el que se va a casar.

—Es mi cara de siempre Katia. ¿Por qué lo dices?

— No es tu cara de siempre. Te conozco desde antes de mudarte a Nueva York y aunque no hablamos mucho puedo llegar a decir que está es la primera vez que tienes esa sonrisa.

—¿Cuál sonrisa?

— La que tenías justo cuando viste a Cristhian. - Dios, no puedo creer que estaba sonriendo como una tonta — Nunca pensé que lo vería enamorado y la verdad me sorprendió mucho cuando tía nos llamó para darnos la noticia y Sandro decía que hasta que no lo viera dando el "si quiero" en el altar no lo creería. Siempre juro y nos repitió hasta el cansancio que las relaciones serias no serían para él y que nunca esperamos verlo en un altar, mucho menos siendo padre.- eso de ser padre o no nunca me lo ha dicho, pero supongo que si nunca quiso casarse, menos querer tener hijos. —Mi abuela y mi mamá le hicieron un interrogatorio a mi tía y ella nos contó como era la mujer que hizo a mi primo tragarse lo que siempre nos había dicho y solo tenía palabras llenas de orgullo, amor y cariño para tí, nos dijo que te veía como la hija que nunca tuvo - Irina en una ocasión me lo dijo.

— No sabía que les había hablado de mi.

— Si, mi abuela y mi mamá sabían de tu existencia hace mucho tiempo, solo que no sabían que entre tú y mi primo pasaba algo. Mi tía está muy orgullosa de haberte enseñado todo lo que ella sabe.

POR UN CONTRATO Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora