CRISTHIAN ANDERSON
Siento que la cabeza se me va a reventar, no puedo con el intenso dolor, incluso abrir los ojos me cuesta trabajo de una manera inimaginable.
La claridad que se asoma en la habitación tampoco ayuda ya que eso solo hace que la migraña aumente. Tengo la boca reseca y la garganta me quema como si no hubiese bebido líquido en años.
Cuando logro abrir los ojos noto que no estoy en mi habitación, pero tampoco en ninguna de las habitaciones de mi mansión o mi ático y ya esto se está volviendo muy raro.
Miro a mi lado y veo que no estoy solo, hay una mujer tapada completamente con las sábanas, ni siquiera le puedo ver el rostro o su cabello.
Con el corazón en la boca llevo una de mis manos a la sabana que cubre la cara de la mujer y espero con todo mi puto ser que sea mi jodida sirenita y no me encuentre con la última mujer a la que recuerdo haber visto ayer.
Le apartó la sabana...
—¡Dios! - toda mi esperanza queda en el olvido cuando el rostro de Alexsa Fischer queda totalmente descubierto. Esta dormida, y el resto de su cuerpo sigue cubierto, pero no hay que ser un genio para saber que está desnuda igual que yo.
Nunca en mi vida me interesó Alexsa, de hecho nunca me visualice con ella en la cama, no se cómo coño acabamos en esta situación, en otro momento de mi vida en estos momentos me estubiera vistiendo para irme sin más.
Sin embargo ahora no puedo hacer eso, porque ahora estoy jodidamente casado, feliz y locamente enamorado de la mujer a la cual le acabo de ser infiel. Decir que me siento el imbécil más grande del mundo se queda corto. Yo mismo nos acabo de clavar un puto cuchillo por la espalda.
Acabo de hechar mi matrimonio y relación con Andrea por la borda. Con lo que sucedió aquí arruine nuestra felicidad, arruine la confianza que ella había depositado únicamente en mi. Lo arruine todo, nuestro presente, nuestro futuro.
Yo, no Martín, no Edu, yo, simplemente yo.
—¡¡Joder!! - solo tenía que mantenerme quieto, yo quería ser y estar solo con mi sirenita ¿Cómo pasó ésto? — ¡¡MIERDA!! - grite haciendo que la mujer que está a mi lado abriera los ojos y por lo que veo le está costando el mismo trabajo que a mi.
Cuando enfoca sus ojos en mi, ya yo estoy poniéndome los vaqueros con todas las ganas de quererme matar, joder.
Alexsa abre los ojos como platos y se incorporar en la cama con las manos en la sabana para que continúen tapando su cuerpo, su cara es puro horror pero no le creo nada, ella se moría por tenerme en su cama.
Me paro frente a ella con el torso descubierto y el vaquero a medio abrochar, me llevo las manos a la cintura y la miro con la mayor cara de desprecio, un desprecio compartido entre el que le tengo a ella y el que me tengo a mi.
— Por...por favor - le cuesta hablar, de hecho solo sale un pequeño hilo de voz — Por favor - toma un poco de aire por la boca y vuelve hablar ahora con la voz un poco más clara — Dime que solo dormimos - me pide, la miro bien a la cara y siento su desespero, realmente quiere creer que solo dormimos, me lo está pidiendo con palabras y sus ojos me estan suplicando que le confirme su esperanza.
Nunca pense ver algo de dolor, arrepentimiento, desespero y súplica en el témpano de hielo de Alexsa Fischer.
— Cris... - intenta hablar de nuevo con los ojos llenos de lágrimas, pero la interrumpo.
— Ambos despertamos desnudos en la misma cama Alexsa ¿En serio crees que solo dormimos? - no recuerdo una puta idea de nada, pero lo evidente no se puede negar.
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POR UN CONTRATO
Romance✅EN FÍSICO Y EN DIGITAL A TRAVÉS DE AMAZON Dicen que el presente solo dura un segundo y que toda tú vida puede cambiar en ese mismo tiempo. Justo eso le pasó a Irina, su vida cambió radicalmente, de una forma que ni ella misma esperaba . Irina Jenn...
