CAPITULO 40

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ANDREA ANDERSON:

                     DOS MENES DESPUÉS

— Señora Anderson aquí tiene su pastilla - me dice Silvia mientras me entrega un baso de jugo de manzana.

— Gracias - le digo tomándome de una vez el antibiótico que me recetó el doctor debido a una gripe bastante fuerte que me ataco, la cual no se agravo por el tratamiento riguroso que me puso el doctor de cabecera de la familia.

— ¿Andreita hasta cuándo tienes que estar tomando esos antibióticos?  - me pregunta Marcia mientras bebé de su taza de café.

— Si, porque ya estás bien, no entiendo porqué sigues con esa medicina. - habla ahora Esteban.

Estamos la familia completa desayunando como todos los días antes de ir para la empresa.

— Abuelo, a pesar de estar ya totalmente bien el doctor le recomendó que terminará el ciclo de los antibióticos.- le respondió Cristhian a mi lado.

— Pero ya está es la última.- les digo y todos asienten conforme con saber que ya terminé el ciclo.

Los antibióticos no me han sentado muy bien, he perdido apetito y cada que comía algo lo terminaba vomitando. El doctor dijo que eso es una reacción a las mismas pastillas por eso todos ansiaban que los terminará de una vez.

— Andrea necesito revisar contigo unos diseños, no me queda muy claro los materiales que quieres que se empleen en él - me dice Eli.

— Ayer le pedí a Amber que te entregará varios diseños ¿Cuál diseño es el que no entiendes? - le pregunto terminando con mi taza de café.

— Andrea, si te digo ahora te mentiría, tengo que mostrarte los papeles.

— Pero dime como era el diseño.

— Oh no, sabes que soy malísima en eso. Mejor esperamos a llegar a la empresa y te enseño los papeles.

— Perfecto, de todos modos hoy a primera hora no tenía nada.

—¿ Si no tenías trabajo a primera hora porque no te quedaste más tiempo descansando? - me pregunta Cristhian pasando una de sus manos por mi muslos por debajo de la mesa.

A pesar de que llevamos dos meses de casado aún no me acostumbro al roce de su piel contra la mía, cada caricia me sigue pareciendo la primera y de igual manera me recorre una electricidad por todo el cuerpo haciendo que toda mi piel se erice con el contacto.

— Porque quería desayunar contigo - me da un pequeño beso en los labios — Aparte quiero aprovechar el tiempo y diseñar algunas cositas que tengo en mente, no sé cómo se vean en papel pero les tengo fé.

— Seguro que te quedarán hermosos - me anima Andrés.

— Por lo que veo mi nuera aún no se fia de su talento si tiene que esperar a tenerle fé a los diseños.

— Más bien aún no me acostumbro a que una empresa como la Joyería Anderson tomen en serio mis diseños.

— Empresa que también es tuya desde hace dos meses.- me recuerda Damián.— Aparte en nuestra empresa solo aceptamos a los mejores diseñadores y tú eres una de las mejores.

— Exacto, solo hay que ver lo bien que se ha posicionado en el mercado el diseño de lágrimas de sangre.- lo apoya Patricia.

— Y hay que tener en cuenta que ese diseño solo es comercializado por la empresa de los Carruso, osea tiene un público comercial más reducido por su esclucividad.- aclara Esteban.

POR UN CONTRATO Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora