CAPITULO 48

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CRISTHIAN ANDERSON:


Me equivoqué, lo sé joder, pero también se que lucido no hubiera cometido ese error y ella lo tiene que saber.


‎Cuando digo que la amo no miento. Cuando digo que no me imagino mi vida sin ella estoy diciendo la jodida verdad.


‎Entiendo que la cagada que me mande la lastimara, a mí también me daño y juro que quisiera volver el tiempo atrás pero no tengo ese puto poder. Diera todo lo que tengo para poder hacernos olvidar mi error pero sigo sin poder hacerlo.


‎Llevo dos semanas haciendo hasta lo imposible por lograr su perdón y no lo consigo.


‎Iva a darle tiempo, tiempo de pensar, tiempo de sanar y olvidar el daño que nos causó mi pésimo error, pero entonces nos dijeron que está embarazada y todo definitivamente cambió.


‎Sin embargo ya no hay tiempo, porque ahora ella quiere utilizar ese tiempo para algo que definitivamente me va a matar o a llevar a la cárcel.


‎— ¿Cuándo se lo dirán a todos? - me pregunta primo.


‎— No hablamos de eso, pero lo más probable es que sea hoy, por ahora quiero decírselo a mi madre.


‎— A la tía Irina le encantará la idea de ser abuela.


‎— Antes se que soñaba con eso pero ahora no sé. Recuerda que para ellos esto es un acuerdo donde nadie se iba a enamorar, mucho menos a procrear.- digo haciéndolo reír.


‎— Solo tú y Andrea pensaron que se podrían escapar.


‎— ¿A qué te refieres?


‎— A que todos sabíamos internamente que tarde o temprano terminarían enamorados solo les hacía falta un empujoncito. Puede que nunca le hayan dicho a tía Irina y a mis padres que se habían enamorado, pero tampoco era necesario que lo dijeran, todo estaba resultando demasiado obvio entre ustedes y llegados a un punto las palabras sobraban.


‎— Hasta que la cague - le digo y él asiente con su cabeza.


‎— Hasta que la cagaste - me confirmó.


‎— No solo nos hice daño a Andrea y a mi, mi madre también salió herida, la decepcione y la defraudé.

POR UN CONTRATO Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora