CAPITULO 31.1

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ANDREA FISCHER:

Tres palabras y un significado que me hace temblar con lo que me provoca —Soy completamente tuya.

Solo fueron suficientes esas tres palabras para hacer estallar la bomba que al parecer los dos estábamos cargando.

Nuestros labios chocaron y comenzamos a devorarnos con ansias y un deseo totalmente desconocido para mi. No voy a negar que otros hombres habían logrado exitarme con besos verdaderamente calientes, pero esto definitivamente es otro nivel. Nunca nadie me había besado y tocado como Cristhian lo está haciendo ahora, tal parece que conoce mis labios y mi cuerpo a la perfección, como si me hubiese besado o tocado mil veces.

Yo no me quedo atrás, no reconozco la pasión que me está quemando mientras mi boca se niega a soltar la suya y recorro con mis manos su ancha espalda encajando mis uñas hasta llegar a su tórax notando su sus músculos en el recorrido y dejando unas marcas en el proceso.

No me gusta marcar pero luego de haberle dicho abiertamente que soy suya tengo una necesidad imperiosa de hacerle saber a él que es mío.

Su lengua se mueve en una perfecta sincronía junto con la mía y sus manos toman el dobladillo de mi top y cuando pienso que me lo va a quitar se detiene cerrando las manos al rededor de la tela, separa nuestros labios y reposa su frente con la mía, tiene los ojos cerrados y sigue lo suficientemente cerca como para que nuestras respiración entre cortada por la exitacion y la falta de oxígeno por el beso exquisitamente largo he intenso se mezclen.

— Si quieres que pare...- comienza hablar pero no lo dejo terminar.

— No pares - le digo inmediatamente y él abre los ojos y nuestras miradas conectan y vuelvo a sentir esa sensación de estar a punto de estallar, él está igual, lo puedo sentir. — No quiero que pares.- le repito.

— ¿Segura?

— Tan segura que si metes tus manos en mis bragas te encontrarás un desastre - cierra los ojos nuevamente.

— ¡Joder Sirenita! - aprieta su agarre en mi top —¿Intentas ponerme al límite?

— ¿Está funcionando? - acerca su cadera a la mía y me es imposible no sentir el bulto totalmente duro que está dentro de su pantalón.

No me responde vuelve atacar mis labios arrancando mi top y tirandolo al piso hecho pedazos.

— Recuerdame que te compre otro.- me levanta y entrelazó mis piernas al rededor de su cintura mientras nuestras bocas luchan por tener el control que ninguno de los dos está dispuesto a seder.

Me lleva hasta la cama y me acuesta poniéndose sobre mi, apoya su mano derecha al lado de mi cabeza para no dejar su peso encima del mío completamente, mientras que su otra mano recorre uno de mis muslos y su lengua saborea  mi cuello haciendo un camino hasta mis pechos, los chupa y lame a su antojo haciéndome gemir por la exitacion.

— Será mejor que no hagas ruido - me dice con esa voz llena de picardia y arrogancia que tanto odiaba y que ahora me prende.

Vuelve a poner toda su atención en mis tetas y las saborea como su fueran lo más exquisito que haya probado en su vida. Se levanta de la cama y me arrebata el short de dormir dejándome solo con unas simples bragas de encajé blancas, recorre todo mi cuerpo con sus ojos y por primera vez en mi vida me siento con temor de estar desnuda delante de un hombre, porque con todos los que estuve antes me negaba a sentirme nerviosa, sin embargo con Cristhian no lo puedo evitar.

— Eres perfecta - se muerde su labio inferior mientras sus ojos no se apartan de mi cuerpo. —Tus bragas están muy mojadas - Se coloca entre mis piernas y me quita las bragas totalmente empapadas tal como le dije que estaría — Y me vuelve loco que sea por mi culpa - acerca su boca a mi sexo — Me encantas. - su lengua vuelve acaparar toda mi atención cuando se apodera de mi sexo y hace maravillas en él, lo saborea, y recorre cada centímetro como si quisiera memorizar hasta la mínima parte de él. Me chupa el clítoris y poco a poco va introduciendo un dedo dentro de mi hasta que me arranca otro gemido pero está vez más fuerte.— Pensé que habíamos quedado en que no queríamos que nadie te escuchara.- en estos momentos no me puede importar más poco si sus abuelos me escuchan o no, se que quizás luego me arrepienta cuando los tenga delante pero ahora no puedo razonar.

POR UN CONTRATO Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora