CRISTHIAN ANDERSON:
Desde que Andrea recibió las flores y la tarjeta siento que algo cambió, no es la misma que me miro está mañana y me dijo que lo que había pasado entre nosotros complicaba las cosas. La chica que me lleva observando todo el día es la que tuve bajo mi cuerpo, desnuda y pidiéndome que no parará de besarla, de tocarla.
Tenemos una conversación pendiente, si, definitivamente. No nos han dejado solos ni un segundo, y a pesar de que hemos dado un paseo bastante divertido he sentido más de una vez la necesidad de tomarla de la mano y llevarla a un lugar donde solo estemos los dos.
No tengo idea como llevaremos la conversación, ambos somos extremadamente iguales y aunque nunca pensé decir esto, temo a que mi terquedad entre en una lucha de cuerpo a cuerpo con la suya, y si a eso le sumo la posibilidad de que mi cabeza me haya jugado una mala pasada y Andrea siga en el mismo punto donde lo dejamos, pues no ayuda, estoy a punto de perder la cabeza y es algo en lo que no he dejado de pensé ni un minuto.
Andrea va directo a la habitación que siempre utilizo cuando vengo a casa de mis abuelos sin notar que yo voy detrás de ella, o al menos creo que no lo ha notado.
Ya una vez estando dentro del dormitorio repara en mi presencia cuando cierro la puerta tras de mi. Se mantiene de espaldas, solo me echa una ojeada por encima de su hombro pero no se voltea.
Me acerco a ella y pongo mis manos en su cintura y recorro con mis labios todo su cuello hasta llegar a su oído, sin llegar a besarla.
— Tenemos una conversación pendiente.- le digo casi en un susurro y siento como se estremece.
— Si - me dice en un hilo de voz, como si le constara un mundo hablar.
—¿Te parece bien si empezamos? - sacude su cabeza a modo de confirmación y la volteo para que esté frente a mi. Miro esos ojos verdes que me vuelven loco y apartó un mechon de su cabello rojizo con una de mis manos dejándolo detrás de su hombro. — Llevo todo el día queriendo hablar a solas contigo... - le acaricio las mejillas con mis nudillos y termino rozando mi dedo pulgar por su labio inferior — Sin embargo, ahora que estamos al fin solos, que te tengo a escasos centímetros de mi...- sigo acariciándola, y estoy con una lucha interna ya que no se si quedarme embelesado con su mirada o sucumbir a la tentación que son para mí sus labios — que se que nadie nos interrumpirá y que tenemos toda una noche por delante para hablar... - hago una pausa y tomo aire arrepintiendome en el acto ya que su perfume con olor a arándanos inunda mis fosas nasales atacando el poco sentido común que me queda— no se que decir, me tienes en blanco, porque en lo único que puedo pensar es en los deseos que tengo de perderme en esa mirada que me promete experimentar mil locuras y en estos labios de los cuales ya puedo decir con absoluta certeza que me he vuelto totalmente adicto en un breve tiempo.
— Sin embargo tenemos que hablar - me dice ella desviando sus ojos a mis labios.
< Dios, no me lo pondrá facil >
Me alejo un poco de ella intentando poner una distancia prudencial que me complique la posibilidad de prenderme de sus labios.
Definitivamente hay que tener está conversación y siento que si mantengo el contacto con su piel no podré soportar la tentación.
— Te juro que no se por donde empezar - le soy sincero, si está mañana tenía algo claro en mi cabeza, en estos momentos desapareció.
— ¿Qué tal si empezamos dejando todas las cartas sobre la mesa? - me dice tomando aciento en el sofá que está al lado de la puerta de corredera cristalizada que da a una mini terraza.— Ambos somos adultos y debemos tener una conversación como tal. Hablar claro sin dejarnos nadas nos evitará problemas a futuro.
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POR UN CONTRATO
Romantik✅EN FÍSICO Y EN DIGITAL A TRAVÉS DE AMAZON Dicen que el presente solo dura un segundo y que toda tú vida puede cambiar en ese mismo tiempo. Justo eso le pasó a Irina, su vida cambió radicalmente, de una forma que ni ella misma esperaba . Irina Jenn...
